Receta Mágica

Hace un par de meses recibimos a lobatos, scouts y rovers del grupo en nuestra chacra, también conocida como sede. Entre ellos se encontraban mis hijo

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Hace un par de meses recibimos a lobatos, scouts y rovers del grupo en nuestra chacra, también conocida como sede. Entre ellos se encontraban mis hijos, el mayor con su tropa y la segunda con su manada.  Los chicos se quedaron de viernes a domingo y pasaron varias aventuras (y desventuras también, como en todo campamento).

lEl último día, un rover que estaba apoyando a la jefatura se me acercó a decirme: – “¿Qué hacen ustedes para que a sus hijos tengan tanto Espíritu Scout?”.

Comprenderán que la frasecita hizo que me llenara de orgullo. Respondí un par de cosas que se me ocurrieron en el momento, pero igual me dejó pensando. ¿Qué hemos hecho – o estamos haciendo – para que ellos amen tanto esto?  Recuerdo a mi hijita cuando tendría unos 4 años y caminábamos por la chacra; con una sonrisa de oreja a oreja me enseñó la rama que estaba usando como bordón: “Todavía soy chiquita, pero ya puedo estar en la Tropa”.  Sí. Mientras que sus amiguitas soñaban con ser una princesa de Disney, ella aspiraba a ser Scout.

Comparto algunos “ingredientes” para inspirar a otros (papás y dirigentes) a aplicarlos y lograr buenos resultados.  Los anoto sin seguir un orden de importancia, pues cada quien verá qué puede servir para su chico y qué no (regla número 1 a tener siempre en cuenta: Cada chico es especial y diferente a los demás).

  • La música es un elemento que actúa muy sutilmente, pero que  puede provocar efectos impresionantes.  Cuando mis hijos eran más chiquitos e íbamos en el auto, yo les mezclaba sus canciones de Barney, Doki, Hi5  – o lo que hubiera estado de moda – con “Buscad en la Manada”, “Yo soy Scout”, “Hermano de Lobo nací”, etc.  De este modo, ellos han ido escuchando e identificándose con el “Siempre lo Mejor”, el “Siempre Listo”, o las diversas expresiones scouts mucho antes de ingresar oficialmente al movimiento.  De hecho, mi tercer hijo canta a voz en cuello el coro de una canción scout que compuse, y como todavía tiene dificultades para pronunciar bien, a veces no se le entiende, pero hay que ver con qué ganas grita: “¡La Ley, la Promesa y la Buena Acción guían mis pasos, mi alma y mi razón!”.
  • Las anécdotas, pues así como les encanta escuchar cuentos, también disfrutan de las anécdotas de nuestra niñez y juventud. Nuestras aventuras – sazonadas con sal y pimienta – son deleite para los chicos, y su imaginación trabaja rapidísimo colocándolos en una caminata, en una carpa, en un juego, una exploración, una prueba, etc. Entonces cuando ellos se enfrentan a una situación similar, automáticamente piensan en lo que hizo su papi o su mami para resolver el problema o para ganar el juego.
  • El ejemplo personal en la vida cotidiana es uno de los factores más influyentes en nuestros chicos. Así como ellos aprenden de nosotros que hay que lavarse las manos al llegar de la calle, o lavarse los dientes después de las comidas, así también adquieren otros hábitos que nosotros, sus padres, vinculamos expresamente con la vida Scout. Por ejemplo, cuando estamos en la calle y terminamos un chocolate, inmediatamente tomamos la envoltura y la guardamos en el bolsillo diciendo: “los Scouts cuidamos la ciudad”.  O si en el supermercado nos damos cuenta de que nos han dado vuelto de más, inmediatamente lo devolvemos, y al salir les decimos a los chicos: “Un verdadero Scout es honrado”.
  • Dentro del rubro del ejemplo personal, yo destacaría nuestras actitudes en el trabajo o con los amigos. Si somos líderes, comprometidos, con espíritu de servicio, voluntarios que no esperan recompensa, buenos compañeros,  responsables, trabajadores, etc. y manifestamos expresamente que tales cualidades las adquirimos o reforzamos en los Scouts, nuestros hijos automáticamente irán siguiendo ese camino y casi sin darse cuenta, lo asociarán con el Escultismo. ¿Y qué pasa si los papás no han sido scouts? No importa, el estilo de vida de los padres es importante para los chicos y tarde o temprano tenderán a repetirlo.
  • El salir al aire libre con la familia descubre a los chicos el placer de estar en contacto con la naturaleza.  Nuestros hijos viven encerrados entre cuatro paredes, o haciendo tareas todo el día, cuando hay oportunidad, tratamos de salir con ellos, si no es de campamento, de paseo, o a caminar frente al mar para tirar piedritas; en la playa nos sentamos para disfrutar juntos de la puesta de sol y si de noche contamos con un cielo estrellado, tratamos de identificar algunas constelaciones.  Toda una serie de sensaciones viene a ellos en estas salidas, que cuando las vuelven a tener en los scouts ya no les son extrañas.
  • El participar de la vida Scout de nuestros niños es básico.  Con pena vi a un papá sumamente molesto con la jefatura porque no dejaba salir a los chicos hasta que no hubieran guardado el material de campamento en su sitio; el papá andaba despotricando contra los scouts, se quejaba con la mamá, y ni siquiera se detuvo cuando al fin el chico llegó a su lado. Por el contrario, cuando yo recojo a los chicos de sus reuniones, conversamos sobre lo que han hecho, si acaso llegaron a pasar alguna prueba (para mí particularmente es fastidioso esperarlos media hora más después de la reunión, pero como sé que están pasando pruebas, lo acepto sin quejarme, los padres deben entender que las pruebas son pequeños retos que los chicos van superando; un preludio de todas las pruebas que se les presentarán a futuro en sus diversos círculos). Mis hijos me cuentan de los juegos, las canciones, las barras, las “injusticias” (cuando han perdido puntos) y nosotros le damos importancia a lo que están diciendo. Y aunque no hubiéramos sido Scouts, también los escucharíamos, porque para ellos es algo muy valioso que los papás les apoyen en esto que les gusta mucho, y que en el fondo está moldeando su personalidad.
  • El ser abierto a otras costumbres, otras culturas, otros pueblos,  es algo que también inculcamos a nuestros niños. Les enseñamos a amar lo nuestro, pero también a aprender y respetar lo foráneo. Así es como ellos desde ya sueñan con conocer scouts y lobatos de otros rincones del planeta. Hoy es aun más sencillo, contando con la herramienta del internet.

l2Hay muchos otros ingredientes para esta “receta” de Espíritu Scout. Quizá en nuestro caso uno de los factores más fuertes es el tema “genético”, pues hemos mencionado muchas veces a los chicos que llevan el Escultismo en su sangre, ya que sus abuelos, padres y tíos han sido scouts ¡y de primera! Así que por seguir la “tradición familiar” ellos no se quieren quedar atrás y se sienten orgullosos de portar una pañoleta.  Pero la genética no es determinante, habría que ver cuántos de los descendientes de B-P, nuestro fundador, fueron Scouts.

Nosotros sabemos que nuestros hijos no son perfectos, pero que tienen un fuerte Espíritu Scout  ¡eso es algo de lo que nadie puede dudar!

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