Historias que inspiran

Historias que inspiran

El movimiento scout en si mismo está rodeado de mística y un toque de misterio, y quizás sea eso lo que a muchos de nosotros nos llama la atención de

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El movimiento scout en si mismo está rodeado de mística y un toque de misterio, y quizás sea eso lo que a muchos de nosotros nos llama la atención de todo este maravilloso mundo. Hoy cabe recordar un par de historias misteriosas, aunque bellas en profundidad, que de seguro muchos sabemos y que no deberíamos olvidar para enseñar a nuestros futuros Lobatos, Scouts, Caminantes/Raiders o Rovers.

– La historia de la Buena acción, o del surgimiento de los Boy Scouts of América.

William Boyce, fundador del movimiento Scout en Norteamérica, se perdió en una noche de niebla en Londres mientras estaba de visita en dicho lugar. Solo pudo encontrar el camino hacia el lugar que estaba buscando cuando un joven, envuelto en uniforme y con una pañoleta al cuello, le sirvió de guía. Al final, cuando Boyce estaba por despedirse del joven, le ofreció algo a cambio de su ayuda, no obstante el joven le indicó que un Scout hace una buena acción sin esperar ninguna clase de recompensa, y se marchó.

Boyce no llegó a conocer la identidad de dicho joven, pero fue de esa forma que llegó a conocer el movimiento scout y llevarlo de Inglaterra a Estados Unidos.

– La historia del soldado desconocido.

En un lugar tan remoto de nuestros países como lo es Japón, existe un monumento al scout desconocido, en el  parque “Mundo de los niños” cerca de Yokohama, Japón.
La historia que envuelve a dicho monumento se remonta hasta la segunda guerra mundial, en la batalla que libraría japoneses y estadounidenses. Un soldado de estos últimos, malherido por el combate, se encontró escuchando unos pasos a lo lejos y creyendo que sería su fin. Con las pocas fuerzas que le quedaban, observó que se trataba de un soldado japonés que llevaba una bayoneta; tan malherido como estaba, las fuerzas lo abandonaron, y quizá creyendo que sería su último acto en vida, hizo (nadie sabe si a consciencia o no), el saludo scout.

Más tarde aquel hombre despertó en el mismo lugar, con un papel a su lado y el soldado enemigo desaparecido. Una vez fue rescatado y llevado a un hospital, pidió a alguien que tradujera el mensaje encontrado, donde se encontró con la sorpresa de que aquel soldado japonés había reconocido el saludo y le había prestado primeros auxilios a su hermano scout.

De ambos soldados la identidad es desconocida, al igual de aquel joven que ayudó a William Boyce, pero sus historias se han esparcido como relatos de ejemplo y admiración, recordándonos que aun desde el anonimato y las pequeñas acciones podemos llegar lejos.

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