Detengan el Río

Detengan el Río

Yendo de camino a un destino peculiar conversé con una persona que recién conocía acerca de algo sumamente personal: Mi vida en la tropa. No es un sec

De la Selva al Servicio
Amor al Movimiento Scout
Sangre Ferviente, Espíritu de Servicio

Yendo de camino a un destino peculiar conversé con una persona que recién conocía acerca de algo sumamente personal: Mi vida en la tropa. No es un secreto para nadie que llegar a los 16 años estando en los Scouts significa un momento de transición y de crecimiento, en el cual progresiva, y a veces bruscamente, te das cuenta de que dejarás de ser un adolescente que transitaba los bosques para adentrarte en el río que significa la vida empezando a ser un adulto. Conversando con ella, empecé a contarle todo lo que había aprendido y superado para llegar a tener algo mucho más importante que una máxima insignia, le conté cómo había llegado a ser parte de una familia.

Si me pongo a decir qué aprendí en la tropa, me quedaría en silencio y sonreiría de manera pícara y Guías de Patrullasoñadora sólo por el hecho de que han sido tantas cosas que contarlas se llevaría más de un año, y es que no es fácil resumir en solo una hoja 5 años de amor y tropiezos que se pasan en esta unidad. La tropa es esa etapa en la cual forjas tu carácter, es esa etapa en la cual te defines como un ser capacitado para salir airoso de situaciones apremiantes. Durante nuestra estadía aprendemos que no siempre la vida va a ser un campo de flores lleno de sonrisas y facilidades para alcanzar nuestras metas, al contrario nos damos cuenta de que el camino hacia el éxito está pavimentado de obstáculos que nos harán flaquear más de una vez y pensar si lo que queremos es posible. Y es ahí donde la tropa, a mí, me enseñó a resolver y a ingeniármelas para alcanzar los sueños que hoy en día son una realidad. Cuando yo comencé en la tropa era la niña más fresa que podía existir, carecía de la famosa “garra” necesaria para sobrevivir a la tropa, pero a pesar de eso los años, de manera brusca pero con mucho amor de todas maneras, me enseñaron a aguantar y a perseverar para poder alcanzar esa chispa que todo “tropero” debe tener.

Luego de miles de bochornos, raspones y picadas ganados en cada actividad a la que asistía, fui afinando los sentidos necesarios para llegar a ganar eventos y dirigir efectivamente un equipo de personalidades diferentes y una energía a veces más grande que la mía, habilidades que hoy en día me han hecho salir adelante.  Durante estos 5 años aprendí cosas que un colegio nunca enseñará; entendí como un equipo puede caerse por falta de comunicación y que la vida nunca te será un paseo si la flojera es tu mejor amiga. En la tropa, tuve que convertirme en enfermera, tesorera, secretaria, chamán para conservar la mística de patrulla,  costurera, chef profesional, arquitecta y constructora, consejera, hermana y hasta mamá gallinaGuia de Patrulla Saludando cuando me tocó ser guía (es un secreto a voces que ayudar a nuestros hermanos menores se vuelve un hobby cuando ya pisas los 15, no lo niegues). Y es así, la tropa te hace descubrirte y encontrarte con tus peores miedos, ella te hace aprender sí o sí, y es ahí donde está su belleza.  Estando en esta unidad comprendes que los miedos siempre van a estar pero que tendrás amigos que te ayudarán a superarlos con sus chistes, que por más malos que sean igual te harán reír; entiendes que tus capacidades son infinitas y que tus ganas de aprender no están ni cerca de ver su fin; aprendes que no importa que tan sabelotodo o pro creas que seas, siempre habrá algo que no te sepas y empezarás a arrancarte los pelos disimuladamente porque el tutor del curso te está viendo.

La tropa es ese único, especial y maravillosamente estresante pero demasiado genial momento que te hace ver que eres joven y que la vida está para ser disfrutada mientras cantas a todo pulmón tu canción favorita bajo la lluvia sin importar si pescas un resfriado después. Es ese momento en el cual entiendes que las personas de tu grupo son tus hermanos, que capaz y hasta tienen tu misma sangre, es ese momento en el que aprendes que el amor por tu patrulla es tan grande que siempre vas a querer dejar la garganta en su grito ganador de cada sábado y que no importa cuánto tiempo pase, ese animal siempre te representará al igual que el banderín.

Todo aquel que pasó por la tropa sabe que es una de las experiencias más bonitas jamás vividas, y que si nos dejaran repetirla, la viviríamos otra vez. Aunque se nos presenta el misterioso río de la vida conocido como el “Clan” en el cual debes remar tu propia canoa, los últimos meses que pasas en la tropa, Remando la canoapersonalmente, me hacen querer detener dicho “Río para” poder revivir cada momento junto a mi patrulla y a mis dirigentes que también fueron parte importante en esta etapa. Para mí, la tropa significó solidaridad, significó trabajo y perseverancia, significó amor y trabajo en equipo, cicatrices, aprendizaje, adaptabilidad, cambios, risas, llanto, competencia, amistad, hermandad pero sobre todo valentía y coraje para enfrentar cada reto con una sonrisa, una canción… Una oración.

La oración de la tropa le pide al Señor que le enseñe a dar sin medida y a combatir sin temor a las heridas, y es eso lo que le pido ahora más que nunca para poder llenar mi morral con las herramientas necesarias para aprender a remar mi propia canoa y no morir en el intento. Teniendo los recuerdos más vivos que nunca y a mi patrulla en el corazón junto a cada grito y caleta de chucherías que teníamos, decido aceptar la invitación que el río me hace para adentrarme en él, esperando llegar a mi destino sin olvidarme de todo lo que fui y viví en la tropa, esperando dar lo siempre lo mejor y estar Siempre Lista para Servir.

Michelle Lozada

Mlozada@fogonvirtualscout.com

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