Mi llegada al escultismo

Mi llegada al escultismo

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Comunicado de Prensa – Scouts de Argentina
¿Qué significan los Scouts para mí?
De la Selva al Servicio

Mi llegada al escultismo



Cuando estaba pequeño era muy inquieto y practicaba muchas actividades (Deporte, Cuatro, entre otras), pero al contrario, mi hermana era muy apática a todas las cosas y a las actividades extracurriculares, y mi madre insistía en meterla en algo para que ayudara a formar su personalidad y complementara su educación.

Un día cualquiera, transitando en la ciudad de Barquisimeto, en Venezuela, entramos a un centro comercial (C.C. Las Trinitarias), allí, después de caminar un rato, nos llamó la atención un grupo de chicos con camisas de color verde y bufandas (pañoletas). Luego de un rato observándolos, vimos como ellos buscaron jóvenes para que se anexaran e integraran a los juegos y actividades que llevaban a cabo. Una de las chicas de verde llamó a mi hermana para que se uniera a participar, extrañamente ella se dejó llevar y se anexó a los juegos. Mi madre sorprendida vio que mi hermana estaba disfrutando de esta extraña y nueva actividad, por lo que pensó en averiguar más del grupo de peculiar uniforme.

Luego de llegar a la ciudad de Valencia, donde está ubicado nuestro hogar, mi mamá buscó dónde se reunía el grupo más cercano de aquellos chicos, con el cual mi hermana pareció llevarse tan bien. El más cercano era el Grupo Scout Libertador, ubicado en el Morro I, municipio San Diego, y así empezó su vida en los Scouts. Como yo sólo tenía 3 años no podían añadirme.

Pasando el tiempo, mis visitas a las actividades sabatinas del grupo era ir a entorpecer sus juegos e interrumpir sus charlas, como era muy inquieto me metía entre los jóvenes. Un joven Hermano Gris al verme tan inquieto y motivado me invitó a incluirme en la manada, pero como mi edad era una traba para mi ingreso a los Scouts, trató de imponerme una condición, me dijo: “Cuando aprendas a leer, puedes estar en los Scouts, porque los Scouts saben leer”. Allí tomé esas palabras como un reto, duré máximo 2 meses aprendiendo a leer, con el viejo y familiar libro “Mi Jardín” pude cumplir mi cometido.

Ya finalizado mi aprendizaje, en la siguiente actividad sabatina del grupo Libertador, llevé un periódico y se lo leí a aquel joven Hermano Gris. Ya con más nada que hacer; y con un trato cumplido, pude ingresar a la manada con sólo unos recién cumplidos 4 años. Y después de 15 años… ¡Sigo formando parte de este increíble movimiento!

Foto: Geraldine Altuve

 

Kelvin Orellana

korellana@fogonvirtualscout.com

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