El Amor en los Tiempos Scouts (Parte 1)

El Amor en los Tiempos Scouts (Parte 1)

Tendrías que venir a probar, es una experiencia única. Nunca fui. No sé, siempre me parecen raros. Dale, ¡Anímate! ¡Son muy buenos todos en el

Amor en los Tiempos Scout (PARTE 3)
Amor al Movimiento Scout
Amor en los Tiempos Scouts: Epílogo

  • Tendrías que venir a probar, es una experiencia única.
  • Nunca fui. No sé, siempre me parecen raros.
  • Dale, ¡Anímate! ¡Son muy buenos todos en el grupo! Te van a caer bien.
  • Me convenciste, dale. ¿El sábado entonces?
  • Sábado a las 14:30. Avísame cuando estés. O subí las escaleras directo y anda hasta la parte de música. Te voy a estar esperando.

“La aventura va a comenzar” me dije para mis adentros. Y sin tener más remedio que aceptar hacer algo que en algún otro momento jamás pensaría hacer, me daba cuenta de que estaba animándome a más cosas. Aquella chica scout que trataba de convencerme de entrar en su movimiento, no era una simple amiga. No era una simple compañera. Era la persona que había estado persiguiendo durante casi todo un año. Tenía una forma muy particular de ser. Y  a pesar de su fuerte carácter y su alejamiento y rechazo hacia mi persona, tenía un lado profundo que me llamaba mucho la atención. Una compañía con la cual era imposible sentirme solo, y una sonrisa que me hacía querer volver a intentar, una y otra vez.

No era para nada fácil acercarse a ella, y mucho menos en mi condición de chico tímido. Muchos intentos se basaban en intentos de fanatismo de sus bandas favoritas con tal llamar su atención y tener un mínimo momento de conversación. Creyendo ingenua y tontamente que podía llegar a algo desde ese lado. Necesitaba algo más, que me permitiera poder conocerla a fondo. Y pasar un día en los famosos “Scouts” era la oportunidad única de poder sacar información y ver desde qué lado podía encarar la situación. Y así fue. Estaba decidido a pasar un día entre Scouts a los cuales en su momento los considere como los famosos “Vendedores de Galletitas”.

Llegue ese sábado al grupo alrededor de las 14:35 (Me arriesgaría a decir que más tarde debido a que siempre fui impuntual). Esperé y esperé sin siquiera acercarme a las escaleras. De pronto, alguien bajaba. Me asomé para ver y sí, era ella. Se sorprendió y luego bajó apresuradamente para darme un fuerte abrazo, de esos que nunca se olvidan. Note que llevaba  un pañuelo de color verde y blanco. Me invitó a subir y a seguir por un corredor largo que, al final de este, desembocaría en el famoso grupo Scout. Podía notar la cocina del lugar, un patio no tan grande y el sector general donde se encontraban las bases de las diferentes ramas (Salvo la Rover que se encontraba entrando al patio por un costado). Me presentaron a dos de los dirigentes que prácticamente se convertirían en los primeros que tendría en todo mi camino como Scout. Me explicaron que este era un día libre y estaban tomándose un descanso para volver a actividades la próxima semana.

Luego de las presentaciones necesarias subimos a un patio mucho más grande que había arriba. Allí me encontré con los chicos los cuales serían mis compañeros de rama en ese entonces: Los Caminantes.

No hubo presentación al principio. Directamente me metí de fondo al juego que tenían. No podía mostrar timidez, tenía que mostrar interés. Ese quemado que jugamos terminó con una actuación formidable de mi parte, por decirlo de alguna manera. No recuerdo si fui eliminado o no. Recuerdo que al terminar los juegos algunos de los chicos me felicitaron por la actuación y nos presentamos como corresponde. Tuve la primera conversación interesante con quien hoy en día sería mi padrino scout para toda la vida. Me pidió que lo acompañara a comprar las cosas para la hora de la merienda y en el trayecto me contó como eran  las cosas en el grupo Scout: Que cosas se hacían, con qué objetivo, qué les gustaba hacer, etc. Es curioso porque antes de conocerlo mi querida chica scout me había contado de él y me había dicho que si iba, iba a ser de los que mejor me iba a caer. No se equivocó.

El día iba pasando. Los comentarios de muchos me hacían reír. Pero por otro lado me parecían personas extrañas e incluso me provocaban miedo. Pero todo lo que mostraban era con buena intención y para bien. Su intento por integrarme a ellos era algo que nunca había visto en algún otro lugar. Yo no me entregaba fácil y no tenía confianza como si nada y ellos, intentaban siempre que yo me sintiera cómodo. Jugaban conmigo, me tomaban el pelo a forma de chiste, se me tiraban encima, creaban situaciones cómicas por doquier. ¡Era imposible no pasarla bien con estas personas!

Al término del día me preguntaron cómo la había pasado y me preguntaron si iba a quedarme, insistiendo hasta morir. Yo no tenía pensado quedarme obviamente en ese momento. Mi objetivo era otro y estaba ahí por eso. No había cumplido mi misión y me mantuve ocupado y distraído en hacer “amistades” nuevas. Tenía que seguir yendo al menos un sábado más.

Como no podía decirle porque estaba allí les dije que lo iba a pensar pero que iba a ir un par de sábados más. Me dieron los papeles de afiliación los cuales me horrorizaron un poco la primera vez que los vi (Ya que no era mi intención), y luego me despedí de todos esperando verlos la próxima semana.

A la salida fui y busqué a mi chica. Hablamos un poco sobre cómo la había pasado en el día y traté de estirar la conversación hasta llegar a su casa. Me habló sobre lo mucho que se sorprendió al verme jugando con los chicos y hablando, que antes yo no era tan así.

-Si supieras por qué lo hago- ensé.

Llegamos a su casa y nos despedimos. Ella se veía muy contenta con la persona que había mostrado en el grupo. Tenía la esperanza de poder seguir sumando puntos y poder conocerla como era realmente y, justamente, el grupo Scout se trataba de eso.

Con la felicidad puesta y la distracción al 100% volví a mi casa, tan torpemente que me perdí unas cuantas veces hasta poder llegar a mi hogar. El amor me estaba pegando y para mal.

Cuando llegue a mi casa me preguntaron a donde había estado. No tenía ganas de responder. Simplemente tome algo y me tire en la cama y mirando hacia arriba pensaba… Estaba en la cima.

Continuará….


Nicolás Quevedo

nquevedo@fogonvirtualscout.com

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