Amor en los Tiempos Scouts (PARTE 2)

Habían pasado varios días desde mi llegada al grupo Scout. Los sábados iban pasando y cada uno de ellos me iba mostrando experiencias diferentes. Por

El Romanticismo de un Scout
No lo haga, NO se enamore.
Amor Scout

Habían pasado varios días desde mi llegada al grupo Scout. Los sábados iban pasando y cada uno de ellos me iba mostrando experiencias diferentes. Por ejemplo, el segundo sábado empecé a entender un poco en como el movimiento además de brindar valores (Y sin referirnos a la típica buena acción de ayudar a cruzar la calle a aquella mujer de la tercera edad) que nos ayudan a ser mejores ciudadanos, también estaba metido de fondo en ayudar a los jóvenes a desarrollar y explotar sus habilidades o enfocarse en las actividades que más les gusta hacer. Eso entendí cuando vi que hablaban sobre la presentación de sus programas y talleres para ganar las diferentes especialidades que cada uno de los caminantes quería. Paralelamente al aprendizaje, cada vez me sentía más cómodo dentro de esa comunidad. Los chicos haciéndome reír hora tras hora hasta no poder más y la confianza forzada que  antes tenía con mi chica, poco a poco se estaba convirtiendo en algo completamente más natural.

Cuando nos encontrábamos en el colegio las conversaciones ya no eran las típicas sobre las supuestas bandas que nos gustan “a ambos” sino de las cosas que pasaban los sábados y de las distintas juntadas que íbamos organizando. Eso, a su vez, nos iba llevando a que cada uno empezaba a conocer un poco más sobre la historia del otro y a un nuevo nivel de confianza. Ella ya no se iba. Ya no se alejaba, prefería quedarse conmigo y eso significaba mucho para mí. Las conversaciones llegaban incluso al campamento de la semana entrante (El cual se convertiría en mi primer campamento) al cual yo asistí y me dejo momentos inolvidables y anécdotas que serán guardadas para otra historia. Volviendo a lo anterior, ella y yo nos estábamos volviendo inseparables. Pasábamos todos los días juntos, hablábamos de cada cosa que nos pasaba. Y a pesar de que no estábamos pasando por el mejor momento de nuestras vidas, estaba más que claro que aún, sabíamos reír.

Por supuesto que, además de nosotros, estaban nuestros compañeros de comunidad con los cuales salíamos muy seguido. Organizábamos para ir a fiestas, jugábamos en el parque o simplemente nos juntábamos a hablar con unos buenos mates y a tratar los proyectos scouts pendientes y a futuro. Todo parecía marchar sobre ruedas. Por primera vez la vida me parecía justa y perfecta. No sentía que pudiera haber algo malo en ella (Como nuestro querido B.P quería que la viviéramos) pero finalmente, las adversidades no tardaron mucho en presentarse.

La conexión especial que se estaba creando con la “Chica scout” tiene un porque después de todo. Todo daría lugar a una noche de revelaciones y mucha confusión. Era momento de hacérselo saber, y de un rápido y ligero beso, se lo termine demostrando. No me empujo ni me grito. Solo se quedó atónita por un instante y sonrió. Las sospechas finalmente se habían confirmado y yo, con ese gran paso, le había dado entender que ella entre todas las cosas sorprendentes que rodeaban a esta gran ciudad, ella era lo más lindo que había encontrado.

Después de aquella noche, no se habló mucho del tema. Nunca se tocó en profundidad. Tampoco avanzó porque no me anime a seguir adelante, pero poco a poco empezaba a darme cuenta de que había creado una conexión con ella después de ese suceso.

Los sábados avanzaron. Había confirmado mi asistencia al campamento de verano y estaba muy entusiasmado después de haber tenido una experiencia fascinante con el primero. Mi chica no pudo asistir a ese campamento debido a la gran cantidad de materias que debía para pasar el año en nuestro colegio. Yo estaba en su misma situación pero tuve la aprobación de mi madre para poder ir prometiendo que iba a aprobar. Yo estaba salvado, pero para ella el panorama no era muy favorable y tampoco para mí, cuando empecé a darme cuenta de que ya me estaban aceptando prácticamente como uno más oficialmente en la comunidad y querían darme incluso la entrega del pañuelo, el cual negué por sentirme en un gran dilema:

 ¿Yo estaba por ella? ¿O por el grupo? ¿Merecía el pañuelo?

Yo la quería mucho, pero en el fondo sabía que algo me contradecía. Estaba muy enamorado y no necesariamente era de ella, sino de la vivencia que estaba teniendo. No quería mentirles a mis compañeros de comunidad, ni que pensaran que no les había importado nunca. Ya que, con el tiempo, esa vida “falsa” que tenia se había vuelto tan real como el amor que tenía por aquella chica. Amaba al grupo scout y a mis compañeros. Decidí que era más importante aquello último. Me habían cambiado la vida por completo

La duda me había estado matando desde hace semanas cuando ella, al ver su panorama oscuro en el colegio me pregunto si yo iba a continuar si ella se iba, a lo que yo afirme dudando. Pero al fin, ya no tenía dudas. Decidí que es lo que quería para mi vida y disfrute hasta el último día de actividades. Me fui de campamento anual y viví 10 de los días más inolvidables como Scout.

Cuando volví termine de rendir y con mucho esfuerzo logre aprobar y pasar el año .Con la felicidad al límite me despedí de mis profesores y justo cuando me iba me había dado cuenta de lo peor: La chica scout no lo había logrado.

Me quede desconcertado por unos segundos. Nunca  llegue a cruzármela pero me había enterado de la situación. En un abrir y cerrar de ojos me di cuenta de que ya no la tenía como mi compañera, sentada al lado mío. Me di cuenta de que estaba empezando mi primer día de actividades scout otra vez, y sin su presencia. Y, finalmente me di cuenta que después de unas vacaciones llenas de felicidad y amistad… el amor el verano, simplemente, se congeló.

                                                                                         Continuará…


Nicolás Quevedo

Nquevedo@fogonvirtualscout.com

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