Métodos Para Encender el Fuego

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Lograr encender un fuego sin la ayuda de un mechero o de unas cerillas es una tarea bastante difícil. Sin embargo, alcanzar resultados satisfactorios depende exclusivamente de la correcta selección de los materiales que empleamos en la hoguera y de la metodología que sigamos.

El fuego más difícil de conseguir es aquel que se obtiene de hogueras pequeñas debidamente protegidas del viento, la humedad y el frío reinante en la atmósfera. Antes encender un fuego, se debe decidir el mejor emplazamiento y cuál es la finalidad del fuego que se desea encender (Para cocinar o para calentarse). En primer lugar se ha de encontrar un lugar en el que se eviten incendios forestales: Espacios muy secos, con numerosa hojarasca alrededor o alejados de los árboles. Además de tener mucha precaución al encenderlo, se debe controlar y vigilar el fuego de modo continuado, para evitar los incendios forestales que asolan la mayor parte de los parques naturales y las montañas del planeta. Si encendemos fuego tiene que ser por un motivo concreto y necesario.

En segundo lugar se debe limpiar con cuidado el espacio escogido y eliminar todos los factores de riesgo. Para crear un cordón de seguridad adecuado, es conveniente dejar unos 3 m entre la hoguera y la vegetación originaria del lugar de acampada. El tercer paso es aprovisionamiento de la leña. Los tres tipos de madera seca adecuados para el encendido de una hoguera son: Ramas de pequeño tamaño y finas u hojarascas para el encendido; troncos o ramas de tamaño medio para dar cuerpo al fuego o hacer brasa, y troncos gruesos para alimentar la hoguera y mantener vivo el fuego durante mucho tiempo.

Finalmente hay que proceder a encender el fuego atendiendo la dirección del viento. Antes de iniciar cualquier operación vigilemos que las brasas iniciales no se dirijan hacia las tiendas de acampada, que por las características del tejido podrán incendiarse antes que inmediato.

Existen dos tipos de fuego:

  • Fuego para calentarse: En estos casos, por seguridad y comodidad conviene proteger el fuego del viento con un reflector de madera, de modo que resguarde más el calor
  • Fuegos para cocinar: Con el fin de concentrar el calor, conviene no emplear demasiada leña y proteger las brasas.

Si nos encontramos en zonas muy nevadas o frías, en las que el suelo está húmedo o con mucha nieve, crearemos una hoguera artificial con leños o piedras. Para ello, se improvisa un reflector cuya función es resguardar el fuego de la ventisca y orientar el calor hacia la dirección deseada.

En zonas muy húmedas o con temperaturas extremas donde la nieve constituya el principal enemigo climatológico,  podemos utilizar también ramas secas de los árboles. Pero ¿Cómo es posible obtener madera seca en una zona donde la nieve lo humedece todo? En este caso, nos proveemos de la leña seca que obtenemos del interior de los troncos cálidos. Si la zona es tan agreste que es muy difícil encontrar árboles, el fuego se puede obtener con hierbajos, excrementos de animales, carbón, turba, pizarra bituminosa o con otros materiales orgánicos que hallemos en la zona. Se debe tener cuidado con las plantas venenosas, ya que los elementos tóxicos que contienen se convierten en un agente nocivo al exponerlas al fuego y pueden arder de forma descontrolada. Por el contrario, en las zonas desérticas donde la naturaleza muerta impide obtener cualquier tipo de hojarasca o madera, el excremento de animales constituye la única fuente segura para encender un fuego.

Si fuésemos supervivientes de un accidente aéreo, de automóvil o de motocicleta, y nos encontraremos completamente aislados, mientras esperamos el rescate, el combustible o el aceite de estos aparatos es el medio más útil encender y alimentar el fuego.


Guillermo Barrios

gbarrios@fogonvirtualscout.com

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