Amor en los Tiempos Scouts (Parte 4)

Amor en los Tiempos Scouts (Parte 4)

Es increíble como uno toma decisiones sin pensar cuando uno no sabe qué hacer, o mejor dicho cuando una persona sabe lo que tiene que hacer, pero no t

El Amor en los Tiempos Scouts (Parte 1)
No lo haga, NO se enamore.
El Romanticismo de un Scout

Es increíble como uno toma decisiones sin pensar cuando uno no sabe qué hacer, o mejor dicho cuando una persona sabe lo que tiene que hacer, pero no tiene el valor para hacerlo. Chica Scout (CS) era lo mejor que me había pasado en todo ese tiempo y prefería tenerla lejos. Algo había cambiado. Nuestra relación ya no era la mis
ma y después de esa triste despedida, incluso había empeorado. Discutíamos más seguido por temas insignificantes (La mayoría era sobre el trabajo en la comunidad) y hasta admitiría que yo causaba gran parte de esas discusiones. Nunca  voy a tener en claro que era lo que me hacía alejarme más y más de ella. Tal vez era el hecho de que me dolía que nuestra relación ya no haya sido la misma de antes, pero tampoco había hecho méritos para que lo volviera a ser.

El 2013 terminó en malos términos, ya no había dudas de ello. Al año siguiente las cosas dieron un giro completamente diferente. Nuevos miembros, nuevas amistades, nuevas maneras de hacer las cosas lograron que la comunidad sea unida y aun así estando alejado de CS teníamos un muy buen trato entre todos. Podría decir que hasta de a poco estábamos creando un vínculo. Eso sí, me replanteaba una y otra vez que mi idea era ser Rover y pasar a esa rama, no la de tener una comunidad feliz. Pero como esto último funcionaba a la perfección no me hacía muchos problemas. Ese momento feliz duraba hasta que las discusiones volvían, mis desacuerdos con los dirigentes entre otras cosas, me hacían querer volar hacia otra rama, o lejos del grupo Scout.

Durante el otoño y el invierno e incluso un poco antes, tenía problemas y frustraciones que de alguna u otra forma me llevaban siempre al mismo lugar. Creo que es muy fácil saber cuál es.

“Lo que yo sentía por CS no es algo que surge con el paso del tiempo. Es algo que pasa instantáneamente. Fluye a través de vos como el agua de un río después de la tormenta. Te llena cuando esta y te vacía cuando no. Lo sentís en tu cuerpo, en tus manos, en el corazón, en el estómago, en la piel. ¿Te habías sentido así alguna vez?”

Eran días y noches completas en las que aparecía en la puerta de su casa, con alguna frustración de mi vida diaria, esperando poder hablar con ella. Era raro porque de haber estado en su situación (Y por situación me refiero con mantenerme alejado de la otra persona porque esta me lo pidió) no sé si le hubiera abierto la puerta. Gesto que ella siempre  tuvo conmigo, con un espacio cálido en su casa, una mesa, dos sillas, y un mate para empezar. Creo que eso es lo que realmente la hacía una persona verdaderamente especial.

Llegando al final del año me estaba empezando a replantear si realmente había hecho bien las cosas hace casi un año, si realmente puedo estar alejado para siempre de CS y si voy a poder vivir sin arrepentirme más adelante. Además estaba empezando a sentirme otra vez incómodo en la comunidad. El movimiento me lo había dado todo y estaba a favor de todos sus ideales. Pero creo que el problema se debía más al entorno que me rodeaba ya que, como había dicho antes, muchas cosas habían cambiado y ya no me sentía tan feliz como el día en el que entre. Es más, poco a poco estaba comenzando a ser infeliz.

Un momento de gran vulnerabilidad me invadía. No podía sentirme de otra manera y, como no podía darse de otra forma, esa sensación me decía que tenía que estar el lugar indicado para poder combatir esa tristeza. Pero esta vez tenía que ser diferente.

La fui a buscar y llegamos a su casa ¡No es difícil decirlo cuando el corazón va por delante!

-¿Podes decirme de una vez  lo que me tienes que decir? ¡Me estas asustando!

-Lo que pasa es que que… que… (Tartatamudeaba)

– ¿Si?

– Hice mal en distanciarnos. Estuve mal. Me di cuenta con el paso del tiempo que estaba haciendo las cosas de la manera más difícil. Vos sos la persona más importante en mi vida y te juro que mi intención nunca fue hacerte sentir mal con las decisiones estúpidas que tome. Extraño todo de nosotros. Como nos divertíamos juntos, como hacíamos filosofía sobre la vida, como jugábamos juntos, como nos sentíamos bien el uno con el otro. Y no puedo creer como pude permitir que todo eso se terminara. No quiero que termine así. Te quiero en mi vida hoy y siempre. Te propongo empezar de cero, vos y yo. ¿Quieres acompañarme?

Y el abrazo lo selló todo. Nunca me había sentido tan bien en mi vida. Sentir a la persona que me hacía sentir bien cerca, casi que transmitía magia. Era algo que era difícil de entender pero fácil de sentir.

El final del año se acercaba y nada podía estar mejor. Volvíamos a salir juntos, jugábamos juntos, hablábamos de nuestras vidas, cada vez con más confianza. Por primera vez en muchísimo tiempo sentía que la conexión con CS estaba resurgiendo desde un lugar muy profundo y eso hacía más especial a la ocasión. Ella venía a casa a cenar con mi familia y yo hacía lo mismo, recuerdo que mi familia la adoraba y yo, que en algún momento creí haber hecho las cosas bien, creo que hice algún mérito con su divertida abuela, con quien me llevaba muy bien.

Si la historia hubiera terminado de esa forma ¡Estoy seguro que ella y yo hubiéramos hecho grandes cosas juntos! Aunque suena un poco contradictorio, ¿No?  Porque por algo pasan las cosas quizás.

Cometí muchos errores en el final, otra vez sufrí por mis inseguridades y finalmente, terminaron por arrancarme a CS de mi vida. Todavía recuerdo el día que decepcionada y dolida me decía todas mis verdades en la cara, y no era para menos. Todos cometemos errores, quédense tranquilos con eso. Errar es de humanos. Pero cuando te equivocas con la persona que jamás esperaría algo malo de vos, y la lastimas, el daño es más difícil de reparar.

Ese 17 de noviembre lo recuerdo caminando solo y decepcionado de mí mismo. Tal vez así era mejor. ¿Quién sabe si hubiera aprendido de mis errores de no haberlo vivido así? La amaba, en eso no estaba equivocado. Pero ya no bastaba con eso. Al menos había tenido una última oportunidad de besarla y de decirle lo mucho que la quería.

En esa época mi infelicidad en la comunidad se había multiplicado, y creo que en el fondo ya sabía que era hora de terminar un ciclo.

Un sábado con el sol fuertemente brillante salí a la calle con mi camisa y mi pañuelo Scout. Camine calle tras calle, pase  por el Grupo Scout pero seguí de largo unas cuantas cuadras. Me dirigí hacia la parada de la línea 188 y espere a que pasara. Me subí y mire por la ventana una última vez hacia atrás mientras el grupo se iba alejando hasta desaparecer y me senté en mi asiento. No sabía hacia donde iba, y tampoco quería saberlo. Solo sabía una cosa: Iba hacia un lugar mejor.

Por primera vez en mucho tiempo, el mundo estaba abierto. Porque como saben, cuando la vida cierra una puerta…  Bueno, ya saben cómo es el resto.

                                                                                                                  ¿Continuará?


Nicolás Quevedo

Nquevedo@fogonvirtualscout.com

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