Amor en los Tiempos Scouts: Epílogo

Amor en los Tiempos Scouts: Epílogo

12 de noviembre de 2016   Es sábado. La alarma suena en un día como cualquier otro. El sol brillaba y el calor se sentía. De repente me doy cuen

Amor al Movimiento Scout
Amor en los Tiempos Scout (PARTE 3)
El Amor en los Tiempos Scouts (Parte 1)


12 de noviembre de 2016

 

Es sábado. La alarma suena en un día como cualquier otro. El sol brillaba y el calor se sentía. De repente me doy cuenta de que es sábado de actividades y muy felizmente, aunque algo cansado, me dispongo a bañarme, vestirme, ponerme la camisa y el pañuelo, ponerme la mochila, agarrar mi cayado y salir a la calle.

Caminar uniformado y con el cayado al que tanto aprecio tenía, me hacía sentir bien conmigo mismo. No tenía una sola duda de que mi sábado no era desperdiciado, era el movimiento lo que me hacía feliz. No solo era contribuir al mundo, sino estar rodeado de gente que te apoya y te quiere.

Mientras caminaba hacia la estación del subte de la línea E recordé cómo había llegado hasta donde estaba. Me acordé de esos sábados de infiltración, esos juegos, esas risas, esos primeros campamentos. Las charlas con mi compañero Juanga, las locuras de mi compañero Nacho. Las lecciones de vida de mi dirigente Hugo,  Deborah, entre otros que había tenido. Me acordé de mi padrino Fabio, a quien veía a diario, pero también me recordaba esos momentos de integración, y el cómo fue mi guardián desde el principio. También recordé a Juan que siempre con sus bromas un tanto “pesadas” nos sacaban una sonrisa a más de uno, incluso hasta a Caro, quien era uno de los más grandes ejemplo de optimismo y perseverancia en la comunidad. Todos habían sido grandes personas y también muy importantes en su momento. En el camino a la estación también me había encontrado con otro de ellos, Lucas, quien hoy en día es uno de mis grandes amigos. A la vez le respondía mensajes a Mica, otra de mis grandes amigas y vieja integrante del grupo, siempre haciéndome reír con sus comentarios inentendibles o sin sentido. ¡Todos tuvieron que formar parte de mi vida, no había otra vuelta que darle!

Cuando los recuerdos finalizaron así que sonreí, y seguí adelante. Todavía faltaba una vuelta de tuerca más. Llegue al grupo alrededor de las 15:40 (Tarde como siempre). Aldana preguntándome otra vez por el horario y pidiendo avisos previos, Alex haciendo reír a todos una y otra vez, Evelyn discutiéndome (Otra vez). Todo era un círculo que se repetía sábado a sábado y créanme, no podía sentirme mejor con esa costumbre. De a poco iban llegando todos y las risas iban creciendo mientras se sumaban los integrantes.

Llegó nuestro dirigente “Cuervo” para darnos una actividad. Se trataba de utilizar una figura de jabón para darle un significado propio de nuestra parte, haciendo referencias a debilidades, muestras, vivencias o cosas a mejorar. Todos fuimos haciendo nuestras figuras. Uno por uno la iban mostrando y contando su significado. Cuando me tocó a mí no sabía bien cómo representarlo (Además de que soy un pésimo escultor) pero tenía claro lo que significaba. Les conté que se trataba de un árbol, lleno de raíces infinitas que yacían por debajo de la tierra. Se trataba del árbol de la vida, el cual le aplique el dicho de Bernárdez:

“Lo que el árbol tiene de florido vive de lo que tiene sepultado”  

Y lo que tenía sepultado no era más que algo completamente enriquecedor. Todas esas experiencias solo tienen recuerdos positivos en mi mente. Y de no haber vivido todas esas cosas con las personas que recordé en la estación, hoy en día no podría mostrarme como soy. Ni siquiera estar con las personas que me rodean.

Todas esas personas son y fueron importantes, sobre todo CS, a quien volví a ver un tiempo atrás y tuvimos la oportunidad de actualizar nuestras vidas. Logramos quedar en buenos términos, aunque esta vez por caminos separados. Hace 2 años atrás me hubiera dicho a mí mismo que me hubiese gustado lograr que CS me entregara su corazón. Aunque volviendo al presente y pensándolo ¡Sí lo hizo! Ya que su amor estaba para el movimiento, vivencia de vida que ella me entrego a mí, y del cual me dejó formar parte y me hizo llegar a ser lo que soy hoy en día.

El día terminó y en la formación final, todos gritamos como nunca antes. Dando el ejemplo a los más chicos. Era un temblor que se sentía. Gritamos por el grupo, por la vida, por nosotros. Y en cuanto a mí, pensaba otra vez…

Con que de eso se trataba…   ¡Esto es el amor en los tiempos de scout!

                                                                                                                          Fin


Nicolás Quevedo

Nquevedo@fogonvirtualscout.com

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