El Día Que Nos Creían Perdidos y No Podíamos Regresar

El Día Que Nos Creían Perdidos y No Podíamos Regresar

Sucedió hace 4 años. Recuerdo perfectamente el día, era mi primera actividad como caminante, tenía 15 años y estaba muy emocionada de esta nueva etapa

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Sucedió hace 4 años. Recuerdo perfectamente el día, era mi primera actividad como caminante, tenía 15 años y estaba muy emocionada de esta nueva etapa. Habían acordado, meses antes cuando se había pensado la actividad, que ese día, íbamos a hacer cañonismo, actividad en la cual se descienden cascadas utilizando un arnés y cuerdas a modo de rapel, íbamos preparados. Mi comunidad no era grande, se comprendía de 3 chicos y nuestra scouter, pero para aquella actividad se había pedido la ayuda y se había invitado a dos rovers y un ex rover el cual era el guía de la actividad.

Todo el equipo había pasado por mi a mi escuela por ahí de las 2 de la tarde ya que la señorita tenía que asistir a su clase de francés ya que ese día tenía examen, ahí fue donde mis padres me dejaron participar con aquel equipo solo con algunas señas de hacía donde nos dirigimos (Raro en ellos), ya que no estaba muy lejos y parecía que teníamos todo bajo control y la promesa de que regresaremos al parque a las 6 de la tarde sonaba bastante real.

Manejamos alrededor de 30 min con el coche abarrotado de equipo y gente ya que las 8 almas nos apretamos en una camioneta para 5 personas. Llegamos a las cascadas y empezamos a descender, las primeras fueron bastantes sencillas, el buen ánimo y la buena compañía hizo que el tiempo pasara rápido, con algunas complicaciones nos fuimos encontrando al ir avanzando en el camino, nuestra scouter no veía profundidades entonces era un poco difícil ir “rápido” además que esa temporada no había llovido lo suficiente y las aguas se encontraban “bajas” por lo cual nos costó bastante poder llegar a los ganchos en algunas cascadas para poder descender, la noche llegó el agua estaba congelandonos.

Tanto era el frío que recuerdo en una cascada estar descendiendo y no sentía mi mano y sin darme cuenta esta se atoró entre la cuerda con la que mi arnés estaba amarrado y una piedra gigante, sin pensarlo solté mi línea de vida y desatoré mi mano bastante herida y gracias a “Dany” uno de los claneros que nos acompañó, no caí en picada y morí.

Obviamente cuando bajé me regañó, pero traumatizada le mostraba mi mano ya toda morada e hinchada y logró perdonar mi descuido, logramos llegar al punto donde volvíamos a ascender y poder así llegar a la camioneta.

Ya pasadas de las 12 de la noche llegamos al vehículo, en donde recuerdo perfectamente a los claneros correr al ver algo extraño, nos habían robado la batería y nos habían saqueado la camioneta, en la cual todos habíamos abandonado nuestros celulares ya que teniamos que se fueran a mojar. Sin muchos ánimos nos cambiamos con alguna ropa que encontramos ya que si, también se habían robado algunas de nuestras ropas y buscamos entre nuestras pertenencias algo que nos pudiera servir.

Contábamos solo con 1 celular el cual no tenía crédito pero después de unos momentos mágicamente sonó y la persona salvadora que había llamado transfirió el saldo suficiente para que pudiéramos avisar dónde estábamos.

Ya por la hora y por haber sido mi primera actividad, y porque todos conocían lo protectores que mis padres son conmigo, la primera llamada fue hacia mis padres, al contestar les expliqué que estaba bien, lo que había pasado con un breve resumen y donde me encontraba, a lo cual solo obtuve como respuesta “Vamos para allá”.

Después casi inmediatamente cobijados con una lona en alguna parte de la sierra vimos algunas luces esperanzadoras en la montaña y como ñoños que somos creídos que alguien quería mandarnos un mensaje a través de clave morse, intentamos contestarles con las lámparas que encontramos y cuando nos dimos cuenta que las personas que nos intentaban contactar no eran mis padres o alguna otra ayuda decidimos parar, unos minutos más tarde vimos las luces de los bomberos acercándose a nosotros, nos revisaron y arreglaron nuestras heridas, nos cubrieron y nos subieron al camión abandonando nuestro vehículo en la zona.

Ya arriba del camión el bombero nos contó que la zona donde nos encontrábamos era zona roja, zona libre para que los criminales (Narcotraficantes) se pudieran matar a gusto, por lo tanto nosotros al entrar éramos intrusos y si nos quedamos más tiempo posiblemente hubiera terminado mal. Llegamos a una zona “segura” en donde vi a mis padres, sin decirme nada me tomaron, me subieron al coche y arrancaron cual película de rápidos y furiosos y en menos de media hora me encontraba en mi casa. (En velocidad permitida probablemente nos hubiera tomado 1 y media llegar)

Ya ahí mi madre me ayudó a cancelar mi teléfono, me mostró y me explico que me había estado llamando sin parar desde las 6 de la tarde, ahí fue cuando descubrí que el número de llamadas máximas que marca un teléfono son 200, y que ellos habían llamado a protección civil, habían buscado a mis jefes de grupo y a todos aquellos que deberían de haber sabido en donde era nuestra actividad, pero en ningún lugar encontraron respuesta ni ganas de salir a buscarnos, mis padres habían empezado la búsqueda de su hija en zona de peligro, preguntando a la gente que ahí vivía si sabían algo de nuestro paradero y a pesar de las amenazas que les dieron de que no me buscarán que posiblemente yo ya no seguía con vida ellos tuvieron un poco de fé y fue ahí cuando mi llamada entró y lograron encontrarnos.

Posiblemente ese día ha sido uno de los peores días de sus vidas, fue un día lleno de enseñanzas y de cambios.

Yo me encontraba muy feliz ya que como dije en un principio estaba emocionada y hasta el momento que me explicaron todo entendí el peligro en el que estuve, pero aún así no lo descarto como un gran día. Todos nos creían perdidos, creían que no sabíamos regresar cuando la verdad es que sabíamos cómo, pero no podíamos hacerlo.

Gracias a esa actividad no pude volver a ese grupo, quitaron a esa scouter por un tiempo del cargo. Estuve unas semanas sin grupo scout y encontré una nueva y hermosa familia que me acogió a el otro lado de la ciudad, ahora no tengo permitido salir a ninguna parte sin avisarle a mis padres a donde voy, con quien voy y algunos contactos por si no me encuentran y hasta el momento sigo viva.

Si les puedo dar un consejo sería, sean responsables, organicen todo muy bien y avisenle a la gente de confianza, gracias a el universo esto no terminó en tragedia pero es mejor avisar que lamentar.


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