El Camino Hacia el Poder

El Camino Hacia el Poder

Amor en los Tiempos Scout (PARTE 3)
Experiencias Scouts: Cada quién tiene una historia que contar
Amor en los Tiempos Scouts (PARTE 2)

“En algún lugar en el tiempo…”

El reloj marcaba las 15:20hs cuando me acercaba a la plaza Güemes. Desde lejos se podía observar la Basílica del Espíritu Santo. Crucé la calle y estaba dispuesto a encontrar una entrada, la cual por momentos parecía no existir. En una de las esquinas de la manzana que rodeaba la Basílica podía ver con claridad una puerta, me detuve por un momento a reflexionar. Me sentía raro, dudoso y a la vez con ansias; recordé porqué estaba allí en ese momento y me adentre en el edificio, toqué el timbre y esperé.

No recuerdo si la persona que me abrió era hombre o mujer, sólo que respondió a mi pedido del porqué había venido. Me dejó pasar y nos adentramos por unas escaleras que desembocaban en un patio, el patio de un colegio, sede de ese grupo Scout.

Varios Scouts iban y venían de un lado para otro, llevaban su pañoleta, en la cual se podía identificar el color gris y rojo (aunque me gustaba verlo más como rojo y plateado). Pregunté por el jefe de grupo, al cual no tardé en presentarme. Le expliqué mi situación y me contó un poco sobre la forma de trabajar en aquel grupo. Con un poco de misterio me dijo que los Rovers no habían podido venir ese día y que si no me molestaba podía esperar a algún dirigente de la rama mientras trabaja con los caminantes. Accedí.

Me presenté con un simple saludo, estaba nervioso y a la vez me preguntaba si estaba haciendo bien las cosas. Recuerdo que dos de ellos fueron los que me llamaron la atención. El primero llevaba una gorra y el banderín de su equipo, tenía una expresión vaga, cualquiera podría llegar a pensar que era un simple haragán. Su nombre era Julián.

La otra persona era una chica con una personalidad muy llamativa. Algo te hacía estar siempre pendiente de su hiperactiva forma de ser. Era muy intensa, y la sonrisa nunca se borraba de su rostro, algo que me hacía ver en ella una personalidad muy linda.

  • ¡No soportaría estar encerrado mucho tiempo con ella al lado! ¡Es muy intensa! –pensaba mientras notaba el color verde de sus zapatillas-

Su nombre era Ariana.

En la apertura me presentaron. Dijeron que nunca antes había pasado en el grupo que una persona fuera del escultismo se presentara por sí solo en su grupo. Me sentí importante por cinco segundos.

Hicimos las respectivas oraciones y nos dispusimos a hacer los gritos. Me tocó hacerlo con los caminantes, aunque mucho no lo entendía al principio (típico caso de ser nuevo). Se trataba de la comunidad Calfucura.

Terminamos y fuimos a nuestra base. No hablaba con nadie, no sabía qué decir. Todo me parecía muy extraño y nuevo. No pasó más de media hora y ya había llegado la que se suponía que era mi nueva dirigente, nos presentamos y fuimos al Kral Rover. Le conté un poco sobre mi situación, le dije que no era de estos lados y estaba buscando un lugar donde pudiera empezar de nuevo, formarme como Rover y ser el Scout que siempre quise ser, dejando de lado muchos malos hábitos y errores que había cometido en el pasado. Me comprendió y se comprometió a darme una mano. Me explicó sobre la mística del Roverismo y el nombre de esa comunidad, la comunidad “Amuyen”. Al finalizar tuvimos un diálogo que me generó aún más dudas de las que ya había tenido desde el principio.

  • Me pone feliz que hayas decidido optar por este grupo. Aunque eso sí, hay un detalle que aclarar
  • ¿Y cuál es? –Sentí más dudas-
  • No hay Rovers.

                                                                                                         Continuará…


Nicolás Quevedo

Nquevedo@fogonvirtualscout.com

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