La fuerza espiritual de un Scout

La fuerza espiritual de un Scout

Hoy es un nuevo día. Agarraste tu pañuelo, te pusiste el uniforme y fuiste en busca de tu banderín. Al llegar, podes contemplar como los pequeños lo

III Moot Scout Interamericano. ¿Aceptas el reto?
Campamento de Grupo Ambientado
Scouts del Paraguay

Hoy es un nuevo día. Agarraste tu pañuelo, te pusiste el uniforme y fuiste en busca de tu banderín.

Al llegar, podes contemplar como los pequeños lobatos y lobeznas juegan entre ellos. Dedican su tiempo a ser felices con cosas simples. Se ríen y siguen jugando, mientras incorporan los valores aprendidos que tanto los hacen brillar. Mostras tu más brillante sonrisa y seguís adelante. A la vuelta de la esquina ves venir a las patrullas cantando canciones con pasión. Canciones de un fogón, canciones de aventuras, pero sobre todo canciones del amor que sienten. Porque el amor Scout es infinito, y nadie que haya conocido este mundo, merece vivir sin él.

Las comunidades idealizan, buscan construir y crear…    ¡sueñan!

Son grandes soñadores, y en ellos está la respuesta a un mundo de infinidades que ellos buscan cambiar. Juegan con ello, y al verlos, sentís que el mundo tendrá una nueva oportunidad el día de mañana.La fuerza espiritual de un Scout

En las afueras podes apreciar a los viejos clanes de Rovers, quienes se la juegan. La vida dan por los demás y por la que ellos quieren vivir. Su vida está en el servicio, pero sin olvidar los sueños que tanto los conlleva a realizar. Quieren ir por más y nada los detiene. Su vida es como una rueda mágica que siente y almacena magia, nunca se detiene.

Los educadores, los más antiguos lobos. Los ves siempre a su lado. Demostrando una vez mas que no sos nadie sin una mano amiga, la que te inculca, la que te ayuda, la que te hace ver, y por sobre todo la que te hace creer en vos. Su misión no está en que el resto se convierta en ellos, sino en dar los valores y las herramientas que aprendieron, y que los más jóvenes puedan aprender a usarlos en su esencia para su vida.

Al final de todo, lo único que veía era sentir que todos éramos seres de luz, la luz amarilla que alumbraba era el amor que nosotros sentíamos por nosotros mismos, por los demás y la naturaleza. Cada detalle que notaba era momento infinito, lo sentías en el aire, en la mirada del otro, y hasta en tu cuerpo.  Un momento que brillaba.

Llegaste a casa y miras por la ventana. Salis al patio que da a la calle. Volves a reflexionar…   volviste a sentir otra vez lo que tanto anhelabas, la magia sigue intacta. Alguien más debe poder sentir esa magia otra vez.

“Puede que no haya certezas, vamos despacio. Pero ahí vamos otra vez..”

Nicolas Quevedo

comunicaciones@fogonvirtualscout.com

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