En está sección encontrarás diferentes experiencias de los Dirigentes, Scouters y Jefes, siendo los Educadores de muchos Scouts. Capítulo I: “Primeros Comienzos como Educador Scout”, Capítulo II: “Primera Actividad” etc



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Antes de que empiecen a leer, voy a aclarar que este no es ningún tipo de historia sobre como armar nudos o un libro de técnicas scouts sino que a continuación relataré mi experiencia como Educadora Scout hasta el momento.

Voy a comenzar por contar que este año 2016 se cumplirá mi segundo año como Dirigente Scout y de la cual estoy muy orgullosa. Durante mi vida en el Escultismo he pasado solo por dos Ramas: La Comunidad de Caminantes, en donde tuve el orgullo de tomar mi promesa, aprender técnicas, canciones y juegos que un buen Scout necesita saber. Pero como todos saben a los 17 años nos toca partir hacia una nueva Rama, una nueva Comunidad; en este caso la Comunidad Rover. Es allí en donde nos esperan nuevos retos, servicios, actividades que antes al pertenecer a Ramas Menores no podíamos hacer. Pero como Ben Parker dijo una vez… ‘’Un gran poder conlleva una gran responsabilidad’’; los Rover o el Clan, como se han llamado tiempo atrás, son los más grandes, los que tienen que dar el ejemplo, los que protegen al menor frente a todo. Por eso, son los que deben estar para las demás Ramas en caso de que lo necesiten o mismo demostrar las cosas que pueden hacer frente a las demás para que aquellos aspiren y deseen estar en los Rover con ansias. Otra partes sorprendentes son las actividades que están dispuestos a hacer, como ser las de alto riesgo como escaladas, canotaje, etc; o mismo quedarse hasta tarde en los campamentos, desvelándose contando historias; pero eso si, cuando hay que levantarse, hay que levantarse y sin chistar!.

Si hablamos de la mejor etapa del beneficiario creo que estaríamos hablando de su etapa Rover. Participar de eventos ya sean nacionales o internacionales junto con adolescentes de entre 17 y 21 años (24 años por los pagos Europeos) es genial! Guitarreadas, Fogones entre grupos de amigos, nuevas amistades de otros lugares,  huir del dirigente cuando éste se va a dormir (bueno eso no! Jaja); sin dudas son los últimos mejores años como beneficiario; más allá de que cada uno haya tenido experiencias grandiosas en otras Ramas; no hay comparación.

Pero… el Roverismo no dura para siempre, todo llegamos a una etapa en el que comenzamos a plantearnos cosas diferentes, cuando ya organizamos el campamento ideal, planteándoselo a nuestros hermanos rovers. Dejamos de vernos como beneficiarios y empezamos a pensar en actividades que haríamos si fuésemos Dirigentes. Nos sentimos más grandes que nuestros compañeros, en el sentido de que ya no pensamos lo mismo, vemos el mundo de otra manera. Entonces nos damos cuenta que la hora de nuestra ‘’Partida’’ llegó. Despedidas y llantos emergen de nuestros ojos tristes, pero alegres también. Dejamos atrás muchas amistades que hicimos esos años como beneficiarios, algunos parten juntos pero otros todavía les falta desarrollar habilidades. Sin embargo, afrontamos este gran cambio como campeones que somos y nos divertimos en este gran evento. Se mencionan hermosas palabras por parte de nuestros compañeros y también por personas que han llegado desde lejos para estar junto a nosotros en este momento tan importante. Muchas Pañoletas Scouts se unen alrededor de un Gran Fogón, las palabras más exactas y bellas comienzan a recitarse. Y al finalizar la ceremonia, esperan en otro sector un grupo de viejos locos gritando ‘’ Di-RI-GEN-TES!! DI-RI-GEN-TES!!’’ y saltando y cantando ‘’É-É-É-É-É’’. Al principio uno se asusta, pero luego se da cuenta que son los dirigentes que nos acompañaron en toda nuestra trayectoria Scout, los que nos enseñaron como serlo. De ellos aprendimos juegos, canciones, como ser mejor persona. Esos ‘’viejos locos’’ son a los que nosotros solíamos admirar y en los cuales nosotros nos convertiremos. Algunos jóvenes y otros no tanto, nos guiarán en el camino para convertirnos en personas admirables, en los Educadores geniales que todos queremos ser. Nos unimos a la ronda, acoplándonos al grito de ellos.  Y así, la bienvenida a los Viejos Lobos concluye. Dejando lugar a nuevos retos y aventuras que nos están esperando del otro lado. Los miedos de cómo afrontaremos esta nueva etapa están, de eso no hay duda pero creemos que este gran cambio va a ser grandioso.

Durante la semana siguiente, el mensaje del Jefe de Grupo nos llega: ‘’Hola como anda la nueva Dirigente? Y? ya pensaste que vas a hacer? Los Castores, La Manada o Las Patrullas Scouts?’’ Previamente a la Partida siempre se hace o se debería hacer un interrama para poder participar de una actividad en cada una de las tres Ramas posibles en el Grupo Scout, aunque la pertenencia en alguna de ellas depende de la elección del nuevo Educador/a, de la aceptación de permanencia del Jefe de Rama y por supuesto del Jefe de Grupo. Éste, antes de posicionarnos en una de las Ramas, analizará nuestra personalidad. Si somos activos, jugamos todo el tiempo (en el sentido en que queremos hacer actividades o juegos la mayoría del tiempo, además de ayudar obviamente) y tenemos paciencia con los pequeños; más que seguro que iremos a una de las Ramas Menores. Sin embargo, si poseemos una personalidad más seria, o tendemos siempre a demostrar habilidades y enseñárselas a los demás (técnicas, nudos, etc)  seguramente nos convendría estar con las Patrullas Scouts. En fin, era hora de elegir si continuábamos en el grupo como dirigente o solo como colaborador; o mismo tal vez dejaríamos de ir por solo el hecho que cada uno de nosotros no solo vamos a los Scouts, sino que algunos estudiamos o inclusivo trabajamos y por tanto debemos afrontar ciertos gastos. Entonces en caso de quedarnos tenemos tres opciones (ya que uno puede ser Dirigente de Caminantes o Rover luego de los 25 años, según la Scout de Argentina), previamente pensando bien que queremos hacer. Además tenemos que tener la certeza de que estaremos dispuestos a lo que sea y que lo afrontaremos el año con responsabilidad hacia los demás y para con los chicos también. Es decir, ya no estamos somos los chicos quienes hacen las cosas que los dirigentes indican, sino que somos aquellos que planean  e idean actividades, juegos y canciones que ayudarán a los más pequeños a crecer dentro de un ambiente sano y mediante el método scout, enseñarles a como vivir la ley y la promesa scout. En efecto, he aquí las opciones:

  • Colonia de Castores (5 a 7 años): Al principio uno piensa que son muy chiquitos y piensa ‘’Uf! Cambiar pañales’’ ‘’Lloran todo el tiempo!’’ ‘’No me van a dejar dormir’’ ‘’Nah! son muy pequeños!’’. Pero desde mi humilde experiencia, lamento decirles que están totalmente errados. Bueno capas no tanto con lo de dejar dormir pero eso pasa con todas las ramas!. La Colonia de Castores es, en mi opinión, la Rama más viva y divertida que hay. No solo porque nos nenes nos hacen reír con sus locuras sino porque con su inocencia nos permiten poder vivir o adentrarnos en un mundo fantástico y a partir de ello enseñarles valores o mismo también cosas scouts. Obviamente siempre habrá algún castor que se crea Power Ranger o parte de (como me pasó el año anterior) Plantas vs. Zombies; y por tanto quieran jugar a las luchas o espadas. Pero es nuestro deber pensar en juegos en los que puedan canalizar esa fuerza y entusiasmo, como el scarpo o el de tirar la soga desde ambos lados. Pensándolo bien, el último me resulto bastante, aunque debo decir que al jugarlo nenas con nenes, los últimos quedaron muy desilusionados al perder. Dos veces! Jaja. Luego de ello, competían hasta quién terminaba de lavar los platos primero. A pesar de los juegos y competencias, somos scouts, por tanto también debemos instruirlos en el lema de los scouts ‘’El mayor protege al menor’’ y en este caso también el de la Colonia ‘’Siempre Compartir’’. Es por eso que se generan dinámicas que integren tales expectativas. Como ser juegos en que ellos en que deberán proteger algún tesoro, o también pasarse entre por equipo una bombucha con agua sin que se caiga. Esto ayudará a que aprendan como trabajar en equipo, ayudándose entre ellos.
  • La Manada (7 a 11 años): es otra de las Ramas en las que podemos trabajar. Los lobatos y lobeznas son muy diferentes a los castores. Ya no tienen la inocencia de ellos y tampoco jugarán a atraparse entre ellos. La manada misma pide y alienta el aprendizaje de técnicas, amarres, como armar y construir ciertas cosas. Después de todo, es la rama que forma a los próximos líderes de patrullas. Siguiendo y aprendiendo de lo que hace Akela (el líder lobo de la manada), Bagheera (la pantera), Faona (Loba madre de Fao) y Hathi (el elefante). Por si no lo saben, ellos son personajes del libro llamado Libro de las Tierras Vírgenes, el cuál fue utilizado para hacer la película El Libro de La Selva, y en la que Mowgli, un niño adoptado por la selva y más que nada por los Lobos, es ayudado en el aprendizaje de cómo vivir en la selva, además de darle conocimiento de las Leyes de ella. En fin, los lobatos y lobeznas ya tienen entre 7 y 11 años, son jóvenes y como algunos saben están en una edad crítica en la que deben ser instruidos en como actuar de forma educada, sin responder mal cuando uno les habla, o mismo ayudar a quien lo necesita. Ustedes dirán pero son chicos y además están todo el dia en la computadora hoy por hoy! Y sí, tienen razón. Por eso debemos mostrarles que existe otro mundo que no solo es el electrónico, que existen otros modos de divertirnos sin utilizar la computadora o la play. Es ahí cuando entra en juego la imaginación y la creatividad del lobato. Cuando de acuerdo a las reglas de la selva implementa el querer armar una Roca del Consejo o Refugios para cada seisena. Es así que comienza la etapa de enseñarles las técnicas scouts, las leyes scouts.

 

  • Los Scouts (11-14 años): Los lobatos y lobeznas ya no son parte de la Selva, han crecido y quieren explorar nuevos horizontes, entonces se mudan a la ciudad. Es allí que se convierten en Chicos y comienzan a agruparse en Patrullas. Como he mencionado estos chicos ya son grandes y por eso, su inocencia se ha acabado en su gran parte. Empiezan a liderar patrullas, tomar decisiones, y escuchar a sus compañeros. Reclaman más conocimiento que el solo saber nudos o amarres. Desean aprender nuevas cosas como el como poder sobrevivir en un lugar desierto o como realizar un lugar donde pasar la noche. Cada patrulla tiene su líder, pero es su deber escuchar lo que quieren sus compañeros. Entre ellos son los encargados de elegir quien los representa ante alguna reunión de Jefes de Patrullas y sus Dirigentes Scouts. Son ellos quieren serán la portavoz de las decisiones. Sus personalidades comienzan a desarrollarse, empiezan a plantearse quienes quieren ser y como actuar frente a ello.

En conclusión, debemos elegir y plantearnos como nos vemos en cada rama para una mejor decisión. Ustedes que harían?



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Un nuevo año y una nueva etapa comienza. Ya no soy más una jóven beneficiaria, sino que estaré al frente de un grupo de ellos. Entonces, me pongo el pañuelo, preparo la mochila con todo lo necesario y me enfilo para ir a mi querido Grupo Scout.

Apenas llego veo muchas caras conocidas, pero no del lado en donde estoy. Ellos están en una formación diferente junto a otros jóvenes nuevos que han pasado a estar en la Rama más grande. El Jefe de Grupo da la orden para comenzar los gritos. Una gran alegría y entusiasmo me llenan el alma y dirijo junto a mis pares Dirigentes el grito de

            “Colonia de Castores Siempre?! ” 

y los niños responden:

            “Com-Par-Tir!!!”

Como se habrán dado cuenta, he elegido estar en la Rama Scout de los más chiquitos, de la que comprende a pequeños de entre 5 y 7 años. No muchos tienen el valor, la paciencia y el entusiasmo que se necesita para estar en esta rama pero creo que es una de las mejores cosas que pude elegir. Juegos, cuentos y muuuuchos nenes corriendo por doquier me esperan estas 3 horas de actividad (en las de todo el año).

Cuando los sábados van pasando y los nenes comienzan a conocerme, empiezan a tenerme más confianza. Uno de ellos se me cuelga en las piernas como si fuera una garrapata y yo “oye sal sal!” Jaja. Otros hasta me persiguen sin cansancio cuando estamos jugando a la mancha. Cabe destacar que por más que sea jóven, no estoy para correr una maratón -jaja-. Apenas me alcanzan, me tiran al suelo (con cuidado, nunca con violencia) y se suben todos arriba simulando el armado de una torre. Ni se imaginan como queda mi columna después de dos o tres meses!! -Jajaja-.

De pronto, las hojas caen de los árboles y la humedad empieza a llegar. Comenzó el otoño. Y con esto un nuevo campamento se avecina. Todos los nenes estan muy alegres por poder compartir una noche juntos al lado de una pequeña fogata. Unas ricas pizzas se hornean alrededor del fuego. Luego uno de los dirigentes da la orden de sacar las linternas. A jugar a la sardina se ha dicho. El juego es así…

“Uno de los dirigentes se esconde y cuando el arbitro del juego da la orden cada jugador comienza a buscar al dirigente escondido. Esta prohibido ir en grupo, cada castor o dirigente deberá buscarlo por separado. Una vez que un castor o un dirigente encuentra a la persona, tiene que esconderse con él o ella y asi hasta que  todos los jugadores estén escondidos en ese lugar. El jugador que quede solo, buscando el escondite de todo el grupo, perderá.”

El juego concluye y es hora de dormir. Los castores se  acuestan en sus madrigueras (carpas). Al otro día más juegos y un rico almuerzo los espera.

A veces, algunas personas no entienden el por qué de querer estar con la Rama más pequeña o incluso los que no son Scouts agregan que vamos a cambiar pañales o que hubiese sido mejor estudiar para Maestra y luego trabajar de ello, ya que el estar en un grupo scout no genera ganancias. Pero estas personas scouts o no, no entienden la alegría que a una le produce el llegar a la Actividad y que todos los nenes corran a abrazarme y decirme que me extrañaron. Tampoco soy su héroe ni nada por el estilo pero el generar un ambiente de confianza, de interés de lo que ellos quieren hacer, jugar y divertirme con ellos, crea una vibra positiva.

En fin, el comenzar mi nueva etapa Scout como Educadora de Castores me ha llenado el corazón. No se necesita a veces tener el título de maestra o ser madre para estar en este lugar, tan solo con ser comprensiva, atenta, creativa,  alegre y divertida se puede lograr una muy buena actividad  con los Castores Scouts.




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