.



En está sección encontrarás Reflexiones Scout: Naciste para ser Scout, ¿Por qué muere un Scout?, Esos locos del Pañuelos, Aspiraciones de un Scout,  Mi deseo de ser Scout, Vida Scout, Carta a una madre de Scouts, La alegría de Servir, En el camino Aprendí, Serás Jefe, etc



1

Aquella tarde, Dios se encontraba ocupado en sus asuntos de siempre…acababa de salir de una reunión con los Arcángeles pues estaban haciendo una placa en honor a Ghandi, en fin, se encontraba muy ocupado.

De pronto se le acercaron dos angelitos, quienes muy preocupados le dijeron:
-Señor, tenemos un problema…yo pienso que hay que hacer algo por los humanos, las guerras continúan en la tierra, hay hambre y miseria por todos lados ¡hay que hacer algo señor!

-Y yo señor *interrumpió el otro* yo creo que no tiene caso,me entristezco cuando veo que decides mandar a un nuevo ser a la tierra. Te esmeras al máximo por darle todo para ser un triunfador, lo colmas de cualidades y virtudes y ve lo que resultan: narcotraficantes, ladrones, seres mediocres cuyo objetivo es hundir a sus semejantes.

Entonces Dios, sin decir nada, tomo un poco de lodo y como aquella primera vez, empezó a darle forma humana, le fue dando todas las cualidades para ser un ser excelente, se esmero al máximo en su obra y una vez terminada con una paternal ternura dijo:
-Hijo mio, te he creado pues eres el amor que siento hacia los hombres y estoy seguro que tu no me vas a fallar ¡TU VAS A SER SCOUT!…

Vas a ser la luz que le falta a este mundo y tendrás la oportunidad de dejarlo en mejores condiciones de como lo encontraste, podrás convivir con la naturaleza y tendrás la oportunidad de lanzarte a conquistar eso que parece a muchos hombres se les es inalcanzable… EL AMOR.

y aquel día del cálido vientre de tu madre, saliste al mundo para cumplir tu misión…¡DEJAR UN MUNDO MEJOR!


2

Un Scout muere por irse acampar, ser acobijado por una noche de estrellas con el murmullo quebrantado de una fogata y los sueños compartidos con sus hermanos scouts en campamento.

Un Scout muere por un chocolate después de una gran caminata y reírse al  ver que lo debe compartir aunque solo le toque un mordisquito.

Un Scout muere por intercambiar insignias, por quedarse con la historia de otras vivencias, por un trofeo de campamento, aunque eso sea un pedacito de tela lleno de barro.

Un Scout muere porque llegue cada sábado, sabe que es el mejor día de la semana, lleno de fraternidad y aprendizaje.

Un Scout muere por alcanzar su máxima insignia, demostrando años de perseverancia y gran espíritu.

Un Scout muere por sentarse en un pico muy alto, después de una larga travesía y sentir que le falta el aire pero jamás el entusiasmo.

Un Scout muere por seguir el legado de un movimiento con más de cien años, y él y ella son parte de esa historia.

Un Scout muere por ser el mejor de la clase, el graduado con honores, por ser el mejor hijo; porque los Scouts somo íntegros en lo que hacemos.

Un Scout muere porque toda su familia sea Scout para que le entiendan porque es tan feliz con un morral al hombro, lejos de casa, en el hogar feliz que vive en el campamento.

Un Scout muere por crecer y convertirse en dirigente, porque también quiere ser un ejemplo, retribuir lo que  ha recibido con amor.

Un Scout muere por ser el mejor ciudadano y con el pensamiento libre.

Todos juntos por seguir una aventura que abunda nuestros corazones de amor, esperanza y aprendizaje el Escultismo es mas que una pasión es un sentimiento es un amor es una vida…YO AMO SER SCOUT!!!


3

Esos locos de pañuelo. Yo los conozco. Son raros. Los he visto.
Yo mucho no sé, pero deben estar locos… TODOS los sábados, haga frío, calor, llueva, nieve o truene, marchan calladitos, con un “palo” en la mano y una mochila cargada… ¡y van acá a dos cuadras! No los entiendo… están locos…
Cuando llegan a ese lugar lleno de arboles y un par de chozas: ¡Gritan! sí, sí… ¡Gritan! Dicen que son panteras, lobos, pumas. Que son veloces, que son fuertes… ESTÁN LOCOS… No los entiendo…
A veces se levantan tempranísimo con un frio terrible, y después de formar y gritar como locos, se ponen a cantar. ¡Vaya a saber uno que es lo que dicen!… cosas como de indios… no sé… No sé. Se agrupan por equipos y viajan 200 km. para dormir en carpa, a la interperie, incómodos. Están mal.
Lo peor es que cantan, gritan, ríen y bailan todos… sí, todos. Serán más o menos cincuenta “personas” que van, de los seis o siete años hasta cerca de los 70… Todos iguales… No te das cuenta de quién es chico, ni de quien es grande…
Algunos sábados en lugar de salir a bailar como la mayoría de los jóvenes normales, ponen sus carpas en forma de círculo y a la noche en un fogón se ponen, OTRA VEZ, a gritar y cantar como LOCOS… Y se mueren de risa… y la pasan bien… NO LOS ENTIENDO.
Usan camisas, por cierto no muy lindas, que están llenas de insignias… ¡VAYA A SABER UNO QUE COSAS DICEN! Las usan en verano transpirando terriblemente… Las usan en invierno con grados bajo cero. Y se vé que no les molesta. Igual se ríen. Yo los he visto. Están locos.
Dicen que la gente no se banca tanto ruido. Dicen que ellos lo disfrutan. Dicen que se reúnen y hacen proyectos, que se arrepienten y se congratulan, que se pelean y se perdonan.
Juro haberlos visto. No están bien de la cabeza.
Usan sombreros todo el tiempo. Algunos gorras comunes. Otros, un estilo medio cowboy, no sé. Otros parecen unos militares ingleses del siglo pasado… !No sé! Son raros.
Algunos participan de lejos, o solo un rato… pero un día… cuando nadie los mira, se animan y cantan un poquito más, y más fuerte. En unos meses empezarán a transformarse y quedarán tan locos como ellos. Cantan, bailan, se saludan raro, se miran, giran, respiran, suspiran y se tiran. Corren, frenan y vuelven a correr. Me parecen que no deben hacer absolutamente nada. Ellos dicen que construyen un mundo mejor.
¿Un mundo mejor?
Están completamente locos.


4

Los hombres y las mujeres que compartimos
en el Movimiento Scout, aspiramos a hacer
todo lo que de nosotros dependa para ser:

Una persona íntegra y libre,
limpia de pensamiento y recta de corazón,
de voluntad fuerte, responsable de sí misma,
que ha optado por un proyecto personal de vida
y que, fiel a la palabra dada, es lo que dice ser.

Una persona servidora de los demás,
solidaria con su comunidad,
defensora de los derechos de los otros,
comprometida con la democracia, integrada al desarrollo,
amante de la justicia, promotora de la paz,
que valora el trabajo humano,
que construye su familia en el amor,
que reconoce su dignidad y la del sexo complementario
y que, alegre y afectuosa, comparte con todos.

Una persona creativa
que se esfuerza por dejar el mundo mejor de como lo encontró,
comprometida con la integridad de la naturaleza,
interesada por aprender continuamente,
en búsqueda de pistas aún no exploradas,
que hace bien su trabajo
y que, libre del afán de poseer,
es independiente ante las cosas.

Una persona espiritual,
con un sentido trascendente para su vida,
que camina al encuentro de Dios,
que vive alegremente su fe y la integra a su conducta
y que, abierta al diálogo y a la comprensión,
respeta las opciones religiosas de los demás.


5

Creo que todos alguna vez hemos deseado ser otra cosa u otra persona. A mí me pasó hace poco:
Iba paseando a mi perro. Me encontraba muy triste y frustrada, quería salir de cuerpo y ser otra cosa, necesitaba sentirme libre.

Deseé ser árbol. Deseé ser grande, alta, longeva, sabia, tranquila; deseé servir de refugio a los pájaros y animalillos; deseé dar oxígeno a los humanos. Pero entonces pensé que tendría que temer siempre a los incendios, al hombre y a su hacha, a las tormentas, al viento, a los dientes de los castores… Pensé que nunca podría relacionarme con otras personas. Y dejé de desear ser árbol.

Entonces deseé ser río. Deseé correr entre las piedras, sentir peces en mi interior, sentirme viva, llena de vida, capaz de saciar la sed de las criaturas; deseé notar cómo mi agua iba al mar y se hacía grande y tranquila; deseé nacer en las montañas, morir en los océanos y sentir que muchos ríos se unían a mí. Pero entonces pensé que estaría a merced de la lluvia, del clima y sus caprichos; pensé que agonizaría entre la contaminación de mis aguas, que sería inmortal y nunca podría hacer otra cosa más que llevar agua. Y dejé de desear ser río.

Entonces deseé ser perro. Deseé vivir en una casa, tranquila y oficiosa, deseé amar a mi amo, sentirme segura, proteger a los humanos, no tener que agobiarme, hacer mi voluntad. Pero entonces pensé que viviría poco tiempo, pensé que estaría a merced de mi dueño y su voluntad, que comería, pasearía y viviría cuando, donde y si él quería. Estaría esclavizado y mi vida y mi muerte dependerían de él. Y dejé de desear ser perro.

Entonces deseé ser pañoleta de un scout. Deseé ser un símbolo importante colgado de un cuello merecedor de mí; deseé recibir cintas, a pesar de los pinchazos, cuando mi poseedor fuera digno de ellas; deseé ensuciarme de pintura, barro, polvo, sudor… dependiendo de mi dueño y sus condiciones. Deseé servir de pañuelo para las lágrimas y el sudor, de venda para las heridas, de tela como parte de un disfraz, de protector del Sol al ser mojada con agua, de cuerda al transportar cosas. Y pensé en que podía rasgarme, sufrir y pasarlo mal, pero no me importó. Porque también pensé en el orgullo de ser un símbolo tan importante, en ver el compañerismo, el mérito, el sufrimiento, el esfuerzo, la amistad, la lucha, la solidaridad… Pensé en el orgullo de pasar el dolor de la aguja sólo por tener esas cintas con tanto significado; pensé en el honor de un siete o incluso de rasgarme por completo o dar de sí sólo porque esto demostrara que había sido utilizada; pensé en los retortijones al sentir el nudo de la buena acción en mi punta, que valdrían la pena sólo por recordar así a mi dueño su deber scout; pensé en la felicidad de ser parte de un scout. Y entonces dejé de desear ser pañoleta de un scout.

Y en aquel momento deseé con toda mi alma ser un scout. Porque pensé que ser pañoleta era sólo una parte de lo que significaba ser scout. Y deseé ser un compañero scout, caminar sin descanso, estar con mis amigos y compañeros, esforzarme, reír, divertirme, sufrir, luchar, vivir y lograr, con mi propio esfuerzo, la Promesa del Lobato, la Carta Ranger y, sobre todo y ante todo, la Promesa Scout.

Y cumplí mi deseo de ser scout. Y cada día me esfuerzo por cumplirlo mucho más. Porque pocas cosas hay mejores en esta vida.


6

Hace unos años empezaste a forjar una historia… una historia mágica, donde no sabías que era lo que ocurriría, alomejor caíste tantas veces, pero te diste cuenta que había mucha gente dispuesta a ayudarte y a comenzar a volar nuevamente contigo.

Ser scout es lo mas lindo que nos puede pasar en la vida…. somos muy pocos los que entendemos lo que se siente vivir en este mundo, ser personas que luchan casa día por sus ideales y los consiguen.

Muy pocos entienden que hacemos en un bosque tantos días… Muchos creen que es perder el tiempo pero nosotros sabemos que no es así… Que aquí aprendes la magia de mirar, aunque sea por 1 minuto una estrella… Conversar con alguien mayor o menor que tú… sentir que este movimiento te ha entregado todo para que tú seas mejor persona.

Somos scouts sin importar lo que pase… aquí aprendemos que si caemos mil manos nos ayudaran a levantarnos… Creo que es lo más lindo que es una de las cosas mas lindas que me ha pasado estar aquí… Creo q ahí logre volar sin despegar los pies del suelo, logré sonreír a pesar de caer… y lo mas importante de todo, me forjé como persona, amigo y scout…
Nadie entiende porque se siente esto tan grande… Y yo se que tu si lo entiendes… que tu promesa te acompañará por el resto de tu vida… Que ella te ayudará a ver luz donde solo hay oscuridad….

Somos personas tan especiales …Somos únicos … disfrutamos de cosas tan pequeñas y aprendemos a querernos sin importar lo que pase, ni como seamos, ni de adonde vengamos…
creo que si alguna vez nos vemos en la calle sentiremos que estamos tan conectados, que sentimos cosas tan lindas los dos…
Creo que ser scout es mágico…. nos aprendemos a superar y a mirar la vida de otra forma, a mirarla mas alegre, a siempre encontrarle un lado bueno.
Nos unimos cuando hay problemas y los superamos juntos… nos estrechamos la mano y sentimos que este es nuestro lugar… Siempre avanzamos juntos… Siempre juramos ser mejores… tres dedos al aire que nos demuestran que tu vida no seria igual sin scout…
Un lema el de “siempre Listos Para Servir”… y ese sentimiento de jugártela a mil por esa patrulla, dar todo por ella… para al fin ver tu esfuerzo reflejado en un logro…

años intensos en el cual subimos tan alto como el sol y en el cual caemos hasta que nos duela, pero creo que aunque la vida es así, cuando seamos muy viejos, esto nos dará una hermosa lección de vida… Ahora abriremos nuestras alas y volaremos muy lejos… allá donde nos espera una nueva unidad… creo que tú y yo si estamos conectados por algo… Vamos juntos volando a lo mejor por caminos separados, pero vamos siempre juntos…

….Vuela tan alto como puedas, que nada te agá caer… Y si un día no queres continuar, acuérdate que… Una vez scout siempre scout…


7

[La carta puede ser real o no, modificada o no, pero decididamente invita a reflexionar]

“¿Por qué un campamento Scout?

Me han pedido que escriba los motivos por los que envió a mis hijas a un campamento Scout, en lugar de a otro tipo de actividad; pero no resultan muy fáciles de explicar motivos no tangibles. Cuando se aproxima el verano, comienzo a oír comentar a conocidos y compañeros de trabajo que están buscando campamento para sus hijos, se intercambian información sobre ellos, que consiste, sobre todo, en la comodidad y lujo de las instalaciones: agua caliente, lavandería, personal de limpieza, además de comentar qué tipo de colchón hay en las camas, también valoran la posibilidad de elegir distintos menús…vamos, a años luz de lo que yo conozco.

Para estas personas no es fácil comprender por qué́ existen algunos locos como yo, que insisten año tras año en enviar a sus hijos todos los veranos a dormir en el suelo, comer sentados en un palo que ellos mismos han tenido que clavar, comer un menú sencillo y único -cocinado por gente inexperta- y lavarse con cubos de agua del río a una temperatura ambiente que suele estar por debajo del umbral de la confortabilidad. Sin embargo, son precisamente estas cosas las que me animan a enviar a mis hijas a disfrutar y enriquecerse en las condiciones más elementales de vida, donde todo lo que en casa consideramos necesario, comprobamos que es superfluo, dónde lo único realmente imprescindible es el trabajo en equipo y la ayuda mutua.

Mis hijas, como todos los niños y adolescentes de este siglo, tienen una compulsiva adicción a los aparatos electrónicos, van por la calle con el auricular del “manos libres” del móvil en una oreja y el del “MP3” en la otra; con cables colgando de sus cabezas como si fueran un robot sin terminar, y continúan con ellos puestos mientras chatean en Internet o juegan con la videoconsola.

¿Por qué renuncian a todo ello durante quince días? ¿Por qué pudiendo elegir asistir a otro en el que no les obligan a comer lo que toca ese día, ni a fregar cacharros o hacer construcciones, prefieren el de los scouts? El ambiente que se respira de camaradería, de apoyo, de tolerancia, no es comparable con el de otro sitio en el que no existan las mismas condiciones y necesidades. Es milagroso ver cómo el más egoísta en su casa es capaz de compartir media salchicha sin que nadie se lo pida, cuando la cena se ha quedado corta. El concepto de propiedad privada cambia, siempre puedes encontrar quien te preste una camiseta, aunque sea siete tallas más pequeña y su propietario tenga el pleno convencimiento de que se la devolverán del tamaño de un poncho militar.

Poder presenciar de qué manera el niño que está más acostumbrado a pelear a muerte con sus hermanos por la posesión de un silbato chupado que hace tiempo extravió la bolita capaz de hacerle sonar, puede prestar su única linterna en una noche cerrada, o compartir cuchara y escudilla con alguien que acaba de conocer en ese mismo campamento, aunque no sea de su unidad, es algo que alucinaría a casi todos los padres.

Cuando los niños regresan de un campamento así, traen consigo experiencias que no podrían vivir en otro lugar y el recuerdo de unas vivencias que les acompañarán toda la vida, amigos en los que podrán confiar aunque pasen años sin verse y un enriquecimiento personal, que, sin ninguna duda, estará configurando su carácter. Las actividades que realizan, no son únicamente de entretenimiento, sino que están pensadas por personas que conocen a los chavales personalmente y la relación que mantienen con su grupo, con su unidad o patrulla; están destinadas a mejorar sus puntos débiles y a potenciar sus virtudes, anteponen el progreso personal a la competitividad a la que estamos acostumbrados. Y es que la mejor superación es la de uno mismo, y no a los compañeros. Cualquier niño con baja autoestima, volverá de un campamento con una sensación de superación, porque le han hecho sentir necesario para los demás, ha colaborado en las construcciones de las que todos se han beneficiado y ha sido capaz de valerse por sí mismo en unas condiciones a las que no estaba acostumbrado lejos de su familia.

No creo que en ningún otro tipo de campamento, donde los monitores conocen a los chavales cuando suben al autocar, pueda trabajarse la educación con tanta eficacia. Yo hasta ahora no he encontrado ninguno ni mejor ni parecido, por lo que no puedo más que defender los campamentos Scouts frente a cualquier otro.

Nuria Adrados, una madre scout”


8

Para todos los que dicen… que los Scouts solo hacemos fueguito…
¿Cómo vas a saber…?¿Cómo vas a saber qué es la vida al aire libre, si nunca fuiste de campamento?
¿Cómo vas a saber qué es el orgullo, si nunca saliste a la calle con el uniforme puesto sacando pecho? (con cara de: Sí, soy Scout)
¿Cómo vas a saber qué es el compañerismo y la solidaridad, si nunca tomaste sopa del mismo plato con el distraído / la distraída que se lo olvidó?
¿Cómo vas a saber qué es la felicidad, si jamás cantaste a la vuelta de una caminata bajo la lluvia?
¿Cómo vas a saber qué es emocionarse, si jamas estuviste en una ceremonia de pases?
¿Cómo vas a saber qué es el Patriotismo, si nunca cantaste el Himno a capella con la piel de gallina?
¿Cómo vas a saber qué es el miedo, si nunca escuchaste un ruido extraño, en una noche de guardia, bajo la luz de la luna en un campamento, mientras todos dormían?
¿Cómo vas a saber qué es el trabajo, si nunca cavaste el pozo de una letrina?
¿Cómo vas a saber qué es cocinar, si nunca hiciste pan de cazador?
¿Cómo vas a saber qué es la unión, si nunca recibiste un apretón de manos en un fogón con todo tu grupo, cantando la canción del adiós?
¿Cómo vas a saber qué es festejar, si jamás te pusiste a cantar y saltar con todos tus hermanos scouts de tu provincia, o mejor, de tu país!!?
¿Cómo vas a saber qué es el placer, si nunca te levantaste al amanecer y respiraste el aire fresco del campo?
¿Cómo vas a saber qué es el descanso, si nunca te acostaste debajo de un pino luego de un día caluroso de verano?
¿Cómo vas a saber qué es estar enamorado/a, si nunca intercambiaste miradas cómplices y disimuladas con la chica / el chico que te gusta durante la formación?
¿Cómo vas a saber que es ser Scout, si nunca fuiste uno?


9

Queridos mamá y papá:
Nos estamos divirtiendo mucho aquí en el lago Negro. El jefe Inocencio está haciendo que escribamos a nuestros padres en caso que vean la inundación en la TV y se preocupen. Nosotros estamos bien. El agua sólo se ha llevado una de nuestras tiendas y dos sacos de dormir.
Afortunadamente, ninguno de nosotros se ahogó porque todos estábamos arriba en la montaña buscando a Carlos cuando eso sucedió.
Ah, sí. Por favor llama a la mamá de Carlos y dile que él está bien. El no puede escribir por su entablillado. Tuvimos que ir a buscarlo todos. Fue divertido. Nosotros nunca lo hubiéramos encontrado en la oscuridad si no hubiera sido por los relámpagos. El jefe se enojó con Carlos por ir solo de caminata sin decirle a nadie. Carlos respondió que sí le dijo, pero que posiblemente por el fuego no le escuchó.
Saben que si acercan un balón de gas al fuego, puede explotar? La madera mojada no se incendió, pero una de nuestras tiendas sí. Y también algunas de nuestras ropas. Pepe se va a ver “marciano” hasta que su pelo crezca de nuevo. Estaremos en casa el sábado si el Jefe logra reparar el carro. No fue su culpa el choque. Los frenos funcionaban bien cuando salimos del local.
El Jefe dijo que con un carro tan viejo algo tiene que fallar, posiblemente por eso él no puede conseguir un seguro. Nosotros creemos que es un bonito carro.
El jefe no se preocupa si lo ensuciamos y si hace calor el nos permite viajar en la maletera. Hace bastante calor con 10 personas dentro. El jefe es un buen tipo. No se preocupen, es un buen chofer. Le está enseñando a Daniel como manejar. Pero sólo le permite manejar en las carreteras de la montaña cuando no hay tráfico. Lo único que vemos allí son camiones con troncos.
Esta mañana toda la gente estaba lanzándose de las rocas y nadando en el lago. El jefe no quiso dejarme porque yo no sé nadar y Carlos tenía miedo de hundirse por su entablillado, así que nos dejó ir en bote a través del lago. ¡Fue genial! Todavía se pueden ver bajo el agua algunos de los árboles que trajo la inundación. El jefe no es enojón como otros jefes. El no se enoja por los chalecos salvavidas. El tiene que pasar mucho tiempo trabajando en el carro y nosotros tratamos de no darle problemas.
Adivinan qué? Todos nosotros logramos nuestra insignia al mérito en primeros auxilios. Cuando Jorge se zambulló en el lago y se cortó el brazo, todos vimos como funciona un torniquete. Además, Luis y yo vomitamos. El jefe dice que fue probablemente solo una ligera intoxicación por el pollo guardado. .
Tengo que irme ahora. Vamos a ir al pueblo para enviar nuestras cartas y comprar municiones. No se preocupen por nada. Estamos bien.
Les quiero,
Beto
P.D. ¿Cuando fue que me pusieron la vacuna contra el tétano?


10

Toda naturaleza es un anhelo de servicio.
Sirve la nube, sirve el viento, sirve el surco.
Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú;
Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú;
Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, acéptalo tú.
Sé el que aparta la piedra del camino, el odio entre los
corazones y las dificultades del problema.

Hay una alegría del ser sano y la de ser justo, pero hay,
sobre todo, la hermosa, la inmensa alegría de servir.
Que triste sería el mundo si todo estuviera hecho,
si no hubiera un rosal que plantar, una empresa que emprender.

Que no te llamen solamente los trabajos fáciles
¡Es tan bello hacer lo que otros esquivan!
Pero no caigas en el error de que sólo se hace mérito
con los grandes trabajos; hay pequeños servicios
que son buenos servicios: ordenar una mesa, ordenar
unos libros, peinar una niña.
Aquel es el que critica, éste es el que destruye,
tú sé el que sirve.

El servir no es faena de seres inferiores.
Dios que da el fruto y la luz, sirve.
Pudiera llamarse así: “El que Sirve”.

Y tiene sus ojos fijos en nuestras manos y nos
pregunta cada día: ¿Serviste hoy? ¿A quién?


11

En el camino aprendí, que llegar alto no es crecer,
que mirar no siempre es ver, ni que escuchar es oír.
ni lamentarse es sentir, ¡Ni acostumbrarse es amar!

En el camino aprendí, que andar solo no es soledad
que cobardía no es paz, ni se es feliz por solo sonreír.
¡Y que peor que mentir, es silenciar la verdad!

En el camino aprendí, que puede un sueño de amor
abrirse como una flor, y como esa flor morir,
pero en su breve existir, ¡Es todo aroma y color!

El camino me enseño, que la humildad no es sumisión,
la humildad es ese Don que se suele confundir:

“NO ES LO MISMO SER SERVIL,
QUE SER UN BUEN SERVIDOR”

Cuando vayan mal las cosas, como a veces suelen ir,
cuando ofrezca tu camino sólo cuestas que subir,
cuando tengas poco haber pero mucho que pagar,
y precises sonreír,… aún teniendo que llorar.

Cuando el dolor te agobie y no puedas ya sufrir…

Descansar acaso debes, pero nunca desistir.

“CUANDO TODO ESTÉ PEOR…
MÁS DEBEMOS INSISTIR”


12

Si quieres, serás jefe.
Tal vez no hoy ni mañana, sino cuando llegue la hora.
Cuando tu vida sea recta como un tallo de junco y sencilla como el canto de la alondra.

Un jefe no es aquel que quiere mandar, dirigir, imponerse. Ni el que da órdenes para hacerse obedecer.
Ni el que prohibe o permite; el que censura o alaba; el que premia o castiga.
Un jefe es mucho más.
Un jefe es el que sin quererlo ni saberlo, atrae hacia el a los demás.
Es aquel cerca del cual nos vamos a sentar.
Es al que escuchamos y seguimos porque descubrimos que hay en el una fuerza que nada puede destruir; que su vida es recta y sus acciones sencillas. Siempre el mismo, sencillo, como su mirada tranquila que parece venir de muy lejos e ir más lejos aún, hasta el fondo de los corazones y más allá del horizonte.

Un jefe …
Qué bueno seria tener un jefe cuando estamos cansados.
Alguien que nos ayudara a pensar.
que nos ayudara a decidir y a la que pudiéramos seguir.
Pero los jefes son pocos.

Al menos aquellos en los que se puede confiar.
Si quieres, serás jefe.

Tal vez no hoy ni mañana, sino cuando llegue la hora.
Cuando tu vida sea recta como un tallo de junco y sencilla como el canto de la alondra.

Ser jefe no significa transformar a los demás, para hacerlos como uno, imponiéndoles ideas y actividades, cansándolos con recomendaciones, prohibiciones y preceptos.

Ser jefe es vivir una vida pura, siempre en una casa abierta a los demás.
Qué aquellos que quieran venir, vengan y nunca encuentren cerradas las puertas, ni las ventanas; porque un jefe vive a la vista de todos, para todos y con todos.
Un jefe exige mucho de sí, mismo, pero casi nada de los demás.
Es severo consigo mismo e indulgente con los demás. Sabe bien que no es fácil hacer las cosas y que casi todo requiere un esfuerzo.
Un jefe es un compañero que reconoces como mejor que tú y junto al que te vuelves mejor.
Por eso lo escogiste. Por eso lo llamas “mi jefe”.

Si quieres, serás jefe.
Tal vez no hoy ni mañana, sino cuando llegue la hora.
Cuando tu vida sea recta como un tallo de junco y sencilla como el canto de la alondra.



 

No se admiten más comentarios