Un Scout Desconocido

¿Alguna vez te has detenido a pensar hasta qué punto puede llegar la hermandad scout?  Sabiendo que puede fácilmente traspasar fronteras sin distinguir sexo, color ni religión. 

Hay una leyenda que demuestra lo universal que puede llegar a ser nuestro movimiento, esta cuenta que en plena segunda guerra mundial, durante la batalla decisiva entre los marinos Estadounidenses y los soldados del Imperio Japonés, un soldado americano se hallaba herido de gravedad en territorio enemigo. Tras despertarse por el desmayo ocasionado por el dolor, vio llegar a un soldado japonés armado dispuesto a disparar. El americano, seguro de que iba a morir, hizo como último esfuerzo el saludo Scout frente al enemigo mientras poco a poco perdía  el conocimiento. Al abrir de nuevo los ojos, vio que alguien había curado y vendado sus heridas, y encontró junto a él una nota:

“Esta guerra nos ha hecho enemigos, y mi primera intención al verte fue matarte por ser una amenaza para mi país. Pero al ver tu saludo scout, no he podido apretar el gatillo, ya que yo también fui scout en mi juventud, y nunca podría asesinar a un hermano. Le he dado primeros auxilios, buena suerte.

El estadounidense trató de localizar al soldado japonés pero nunca volvió a saber de aquel hombre pues es muy probable que muriese en combate, sin embargo, gracias a los cuidados que le proporcionó, el estadounidense pudo volver a su país y sobrevivir a aquella guerra.

Lo que muchos desconocen es que esta historia es cierta, tanto fue el impacto entre los Scouts japoneses que aquel soldado desconocido los lleno de inspiración y orgullo para así comenzar un fondo , que después de varios años de recolecta fueron capaces de construir un monumento en su homenaje. El monumento muestra a un soldado japonés que sostiene un infante de marina de EE.UU. en sus brazos, este se encuentra en Kodomo-no-Kuni “El parque de los niños” en Yokohama, Japón.

No hay mayor modelo de guía que esta historia para demostrar que el scout es amigo de todos y hermano de cualquier otro scout. Al japonés no le importó no solo no quitarle la vida al estadounidense sino que también curo sus heridas sin importarle su  idioma, creencia política ni el color que fue su pañoleta, ¡Sigamos el ejemplo!

Elisa Gutiérrez.

No se admiten más comentarios