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Una buena comunicación es esencial a la hora de trabajar en equipo, ya que con ella podemos expresarnos y determinar la mejor manera de proceder ante un proyecto o una empresa scout ;  el crecimiento de la sección a la cual pertenecemos va a estar determinado por tener buenos canales comunicativos, pero ¿que pasa cuando no hay una buena comunicación?

El feedback o retroalimentación es una herramienta que nos puede dar cambios sumamente importantes a la hora de trabajar en equipo. La retroalimentación consiste en compartir con una persona o un grupo, las sugerencias, preocupaciones, errores y observaciones de un proceso, empresa o proyecto, con el fin de mejorarlo sin afectar las relación que existe  entre los integrantes, ya que muchas veces es complicado escuchar críticas o que nos marquen nuestros errores.

Cuando realizamos una actividad o un proyecto es importante analizar qué hicimos bien, qué podemos mejorar y qué debemos evitar que vuelva a suceder, así como identificar qué originó los puntos anteriores. Este es el corazón y propósito de la retroalimentación; al momento de pedir que nos hagan un feedback si no lo recibimos con una actitud propositiva  podemos dañar la confianza que existe entre colegas.

Veamos algunos puntos prácticos que nos pueden ser de utilidad para sacar el máximo provecho de los procesos de retroalimentación:

  • Dar retroalimentación debe ser un proceso frecuente. Recordemos que el propósito central es generar aprendizaje y mejoras. se debe retroalimentar después de un proyecto o empresa, incluso durante el desarrollo del mismo. De esta manera se puede corregir a tiempo y mejorar sus resultados de inmediato.
  • La retroalimentación no es un debate. Este es un punto que por lo general se olvida y convierte a las sesiones de retroalimentación en verdaderas batallas. Cuando alguien nos da retroalimentación lo único que debemos hacer es escuchar, anotar y decidir qué vamos a tomar para nuestro crecimiento y que no, manteniendo la calma.
  • Cuando damos retroalimentación debemos basarnos en hechos. Para mantener la objetividad debemos describir lo que sucedió, no nuestras interpretaciones y opiniones sobre ello. Recordemos que muchas veces opinamos desde nuestra interpretación.
  • Demos retroalimentación sobre cosas que la otra persona puede cambiar. La idea es generar aprendizaje y mejoras, por lo mismo el enfoque de la conversación debe girar sobre situaciones en las que la persona que está siendo retroalimentada tenga posibilidades de modificar.
  • Debe darse cuando todos estén presentes. Muchas personas confunden retroalimentar con hablar de los que están ausentes. Esto no es retroalimentación. ¿Puede alguien cambiar sus acciones sobre algo que no le han comentado? La respuesta es no; La retroalimentación debe darse con todos los que estén desarrollando el proyecto o empresa.

Recordemos que no sólo nosotros podemos dar retroalimentación, también requerimos recibirla. Ello implica humildad y voluntad para aprender, tal vez no nos guste lo que escuchemos, sin embargo, seguramente es lo que debemos oír ,por último no nos olvidemos de decir las cosas positivas que vamos logrando y que cada una de ellas es un paso más para apuntad alto.

Silvia Catalina Rivera