En la mañana, Ivey escuchó un ruido del cuarto de su madre, al llegar para ver qué sucedía, encontró sangre en el suelo.

Gracias a las Girl Scouts, está capacitada en primeros auxilios, así que su primera reacción fue averiguar de dónde provenía la sangre. Ivey notó que su mamá se encontraba bien y se dirigió a la cocina a buscar cosas que le elevaran el nivel de azúcar para poder llevarla al hospital.

¿Por qué elevó su nivel de azúcar?

Pues su madre, Jennifer, padece de diabetes tipo 1, así que sus niveles de sangre bajaron peligrosamente. Se había mordido el labio, no podía moverse y estaba a punto de entrar en un coma cuando su hija intervino.

¿Qué sucedió después?

Gracias a este acto ejemplar, recibió la Medalla de Honor, broche otorgado a quienes salvan o intentan salvar una vida. Para Ivy, es un recordatorio del día en que ayudó a salvar la vida de su madre y puso en práctica los conocimientos adquiridos. Ella ha aprendido técnicas de seguridad como primeros auxilios y resucitación cardiopulmonar en sus 10 años siendo Girl Scout.

Fue un poco aterrador, pero sabía que tenía que mantener la calma y la serenidad y hacer lo que sé y me han enseñado.

Comentó Ivy.

Su madre demostró estar muy orgullosa de ella, sabiendo que se pueden cuidar mutuamente la una a la otra. Así mismo, la presidenta de las Girl Scouts de Carolina del Sur, Lora Tucker, concuerda con esta afirmación.

«Es una chica de coraje, confianza y carácter y no podríamos estar más orgullosos de ella, habla de lo que significa la Medalla de Honor de las Girl Scouts

Para ella fue un objetivo cumplido, por lo que ahora está trabajando para obtener una nueva medalla y se siente agradecida de poder hacer su parte y servir.

SLPS, Natalia Keller

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