«¿Veis aquella estrella en lo alto del firmamento? Encaminad vuestro camino, encaminad vuestros pasos hacia ella. Tomad la estrella como vuestra guía. En otras palabras, apuntad alto.”

Baden Powell en su obra, “Escultismo para Muchachos”

Quizás, una inquietud que nos podemos llegar a cuestionar en cualquier Rama Scout es,  por qué fue elegido el santo que nos simboliza y qué fue de su vida. Hoy le damos lugar a uno de los patronos Rover, San Pablo Apóstol. Su historia es clave para entender algunos conceptos que hacen de cimiento para el Roverismo.

Sus inicios…

Saulo de Tarso, Cilicia, 5-10 d. C, creció y se desarrolló en el seno de una familia judía. Ya trasladado a Jerusalén, de adolescente, tuvo una instrucción académica en teología y filosofía basada en la enseñanza del rabino Gamaliel, fariseo y miembro del Sanedrín.

La sólida formación judía que recibió, fue el principio de su proclamación como perseguidor del cristianismo. Dogma que, tras la muerte de Jesús, año 30-33 d. C., pasó a la clandestinidad. En su actividad de seguimiento, en el trayecto de Jerusalén a Damasco, Siria, se ensañó específicamente contra el grupo judeo-helenístico del diácono Esteban, primer mártir de la cristiandad. 

Una claridad que llevó a la reflexión

Pablo, de camino a cumplir con su propósito decretado por los jefes de los sacerdotes de Israel, fue pieza de una manifestación prodigiosa del poder divino. Aturdido y cegado por una luz, Jesús se le apareció llamándolo a bautizarse como el Apóstol de los Gentiles, los no judíos, y a predicar entre ellos su palabra de gran sabio. 

En el anonimato y la oscuridad, para el año 39 d. C., abandonó la ciudad y partió para Jerusalén con el fin de rendir servicio en nombre de Jesucristo y del evangelio. Difundió la palabra de Jesús, fundó comunidades, curó enfermos y escribió cartas que brindan una visión de los desafíos de los primeros seguidores de Cristo. 

¿Dónde se asocia con el Roverismo?

La veneración y el fervor a sus ideales son facultades que lo marcaron. Tuvo un momento en su vida que fue el motor para cuestionar su religión, para interrogarse sobre cuál es su camino a seguir dentro de la fé. 

Eligió el sendero difícil de hacer valer sus valores, remó esa vida, esa canoa y, pese a los escollos que atentaron contra él, persiguió sus ideales predicando la palabra de Jesús. Apuntó alto

Lucía González

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